Se espera que la calidad de los activos de los bancos en México empoere durante el próximo año, como consecuencia de la pandemia y del colapso de los precios internacionales del petróleo, advirtió Standard & Poor’s.

En el documento “Perspectivas 2021: la prueba más dura para los bancos desde 2009”, la agencia precisa que este escenario dañará el mercado laboral en México, y es por ello que la calidad de los activos de los bancos empeorará, y en consecuencia, se obstaculice la rentabilidad de los bancos, ya que tendrán que tomar mayores provisiones.

En el apartado para México, precisa que la recuperación económica tomará más tiempo, debido a las debilidades preexistentes, ante los bajos niveles de inversión, los retrasos en las medidas de contención del virus y las respuestas limitadas de la política.

“Esto preparará el escenario para condiciones operativas desafiantes para los bancos mexicanos”, enfatiza el documento.

De igual forma, argumenta que la economía de México continuará contrayéndose este año y la recuperación para el 2021 será débil (un crecimiento de alrededor de 3.7 por ciento).

En este sentido, abunda que el daño al mercado laboral y la dinámica de la inversión, darán como resultado una demanda de crédito modesta.

Caerá la calidad de los activos

La calificadora también  advierte que la calidad de los activos caerá en medio de la recesión, toda vez que prevé que el índice de activos no redituables alcance un máximo de 3.5%, el cual, sin embargo, estará totalmente cubierto con reservas; mientras que las nuevas provisiones para préstamos incobrables representarían entre 3.5 y 4.5% del total de préstamos en el 2020-2021.

“Las provisiones más altas y las tasas de interés más bajas, afectarán la rentabilidad”, puntualiza.

Corregir debilidades

La agencia afirma que para el próximo año se esperaría que el gobierno de México corrija las debilidades económicas preexistentes y restaurar  el crecimiento, así como efectividad de las medidas del banco central para paliar la crisis.

Por otra parte, detalla que los préstamos del programa de ayuda a los clientes de la banca, representan alrededor de 20% del total de la cartera de la banca.

“Estimamos que a fines del tercer trimestre, los prestatarios hayan reanudado los pagos entre 50-60%, este índice aumentará aún más en el último trimestre del año, reduciendo la presión sobre la calidad de los activos de los bancos”, añadió.

Perspectiva difícil a nivel global

La calificadora destacó que  este año ha sido duro para los bancos a nivel global, pero el próximo considera que  puede ser aún más difícil. Incluso señala que podría convertirse en la prueba más dura para este sector desde las secuelas de la crisis financiera mundial.

Destaca que hace 12 meses, antes de que golpeara el Covid-19, el sector afrontó el nuevo año con relativa calma.

“El escenario al que los bancos se dirigen hacia 2021 es de un fuerte contraste. Para muchas jurisdicciones bancarias, no prevemos una recuperación a los niveles anteriores al Covid-19 hasta el 2023 o más allá”, advierte.

Es el caso de México, lo mismo que India y Sudáfrica, la agencia considera que habrá salidas tardías con un alto impacto negativo.

“Los apoyos que han estabilizado a los bancos y han ayudado a los prestatarios a sobrevivir, no pueden durar para siempre. Su retirada revelará una imagen más real de la calidad de los activos bancarios subyacentes, incluso cuando las economías empiecen a recuperarse”, puntualiza el documento.

Añade que se espera que los perfiles financieros de los bancos empeoren en muchas jurisdicciones, hasta que se afiance la recuperación económica. “Incluso entonces habrá un efecto de retraso en los perfiles crediticios de los bancos, antes de que mejoren, a medida que superen las dificultades de calidad de los activos”.

No obstante, Standard & Poor’s resalta que la dinámica de la recesión actual es diferente, pues un fuerte apoyo fiscal a las economías beneficia a los bancos; los mercados de financiamiento son acomodaticios y, en su opinión, el sector está mejor equipado que en el 2009 para resistir las presiones económicas.

Principales riesgos

La agencia ve algunos riesgos que considera deben tomarse en cuenta: que la interrupción económica por Covid-19 empeore o dure más; que los estímulos monetarios y fiscales disminuyan demasiado pronto, lo que podría resultar en más daños para los hogares y los balances corporativos y, en consecuencia, para los bancos; y un aumento del apalancamiento y mayores insolvencias corporativas anticipadas.

Menciona como otro riesgo las moratorias de reembolso de los prestatarios; la indulgencia de los propietarios en algunas jurisdicciones; la renegociación de los acuerdos de los prestatarios por parte de los bancos y que las tasas de interés, históricamente bajas, puedan estar enmascarando problemas subyacentes de calidad de los activos.

La vulnerabilidad de los mercados emergentes, la interrupción digital, temas geopolíticos y nuevas tasas de referencia, son otros riesgos que la calificadora pone en el radar para el sector.

“Si el malestar económico debido a Covid-19 empeora o dura más fuera de los límites de nuestro escenario base (...) Entonces podemos esperar un cambio radical negativo en la calidad del crédito bancario en 2021”, señala.

eduardo.juarez@eleconomista.mx