Los bancos británicos enfrentan más presiones sobre sus ganancias por los costos de las nuevas regulaciones y muchos de ellos tendrán que hacer más despidos, según un estudio de la firma contable KPMG.

KPMG indicó que pronto habrá un impacto por la implementación de las propuestas de la Comisión Independiente de Banca, que buscan impulsar los índices de capital y proteger a la banca minorista de los riesgos de la banca de inversión.

El costo de la regulación está empezando a hacer efecto y no se desvanecerá en el corto plazo, especialmente a medida que el trabajo en la implementación de las recomendaciones de la Comisión Independiente de Banca (...) se intensifique , dijo Bill Michael, jefe de Servicios Financieros en Reino Unido de KPMG.

La rentabilidad futura es una preocupación clave para los bancos minoristas y se anticipan incrementos adicionales en los precios para los clientes. También son inevitables más despidos , concluyó.

El sector bancario británico está dominado por el grupo de los cuatro grandes: Barclays, HSBC y por los prestamistas parcialmente estatizados Lloyd’s y Royal Bank of Scotland (RBS).

El Estado británico posee cerca de 40% de Lloyds y 82% de RBS tras rescatarlos durante la crisis de crédito del 2008. En febrero, tanto Lloyds como RBS, reportaron fuertes pérdidas para el 2011.