La información financiera, cualitativa y cuantitativa, debe ser útil para la toma de decisiones de la Administración y de cualquier persona interesada en la entidad económica por lo cual debe incorporar todas aquellas operaciones que la impacten: transacciones, transformaciones internas y otros eventos económicos. Esto permitirá que los usuarios de dicha información puedan:

a. Observar y evaluar el comportamiento de las entidades

b. Evaluar los recursos disponibles y sus fuentes, así como la exigibilidad para liquidarlos

c. Comparar sus resultados con los de otros periodos y con otras entidades

d. Evaluar sus resultados a la luz de los objetivos establecidos

e. Planear sus operaciones, y

f. Estimar su futuro dentro del marco socioeconómico que las rodea.

Algo muy importante a tener en cuenta es que lo mencionado a continuación toma como base que la entidad económica se considera como un Negocio en Marcha. En otras palabras, que el negocio sigue adelante y no hay condiciones para concluir lo contrario.

Es una realidad que hay múltiples consideraciones que deben tomarse en cuenta al realizar una reestructura de pasivos en función de la naturaleza de la entidad y de la reestructura en sí, por lo que me limitaré a señalar las que pudieran tener un carácter más general y de alto impacto:

  1. El estado de situación financiera de una entidad puede presentarse clasificando los activos y pasivos a corto y largo plazo, o únicamente presentando los activos y pasivos en orden ascendente o decreciente de disponibilidad y exigibilidad. La clasificación a corto plazo aplica cuando deban liquidarse dentro de los 12 meses posteriores a la fecha de cierre de los estados financieros. En ese sentido, dado las fechas en las que nos encontramos es probable que una empresa solicite y logre un acuerdo de refinanciamiento o de reestructuración de los pagos, para pasar de corto a largo plazo, justo antes de que los estados financieros de 2019 sean autorizados para su publicación (dentro del llamado periodo posterior, lapso comprendido entre la fecha de los estados financieros y la fecha en que son autorizados para su emisión a terceros). No obstante, los pasivos financieros deben mantenerse clasificados, si así hubiera sido, como corto plazo en los estados financieros de dicho ejercicio.
  2. Para las entidades que presentan información financiera a fechas intermedias con base en las Normas de Información Financiera (NIF), es importante revelar sucesos y operaciones producidos a partir de la fecha de los estados financieros anuales más recientes y hasta el final del periodo intermedio.

En este sentido deben revelarse:

a. Hechos posteriores al cierre del periodo intermedio y hasta la fecha autorizada para la emisión de la información financiera a fechas intermedias que, siendo de importancia relativa, como sería el caso de una reestructura de pasivos, no hayan sido motivo de ajustes a los estados financieros del periodo intermedio.

b. El incumplimiento de pasivos provenientes de préstamos recibidos o acuerdos de préstamos que no han sido subsanados antes o a la fecha de la información financiera a fechas intermedias,

c. Cambios en las circunstancias que afecten el valor razonable o el costo amortizado de los pasivos financieros con motivo de la reestructura.

3. Abundando en el impacto que pueden tener la reestructura de pasivos o la renuncia por los acreedores a ejercer su derecho de cobro en casos de incumplimiento por parte de la entidad con compromisos de contrato de deuda, las NIFs requieren en estos casos que los efectos ocurridos en el llamado periodo posterior, no se incorporen en los estados financieros, sino que únicamente se revelen en las notas y se reconozcan en el periodo que realmente se lleven a cabo.

Finalmente, es importante señalar que la situación que se está enfrentando puede llevar a que las empresas deban reorganizarse en cuanto a la naturaleza y enfoque de la entidad, lo cual podría dar lugar a reconocer una provisión por los costos de reestructura si se cumple la definición de pasivo (obligación presente de una entidad, identificada, cuantificada en términos monetarios que representa una probable disminución de recursos económicos y derivada de operaciones ocurridas en el pasado, que han afectado económicamente a dicha entidad) y:

1. La entidad tiene un plan formal y detallado que considera:

a. los negocios o la parte de los mismos que están involucrados

b. las principales zonas geográficas afectadas

c. los desembolsos que se llevarán a cabo

d. las fechas en las que se implementará el plan y

2. Se ha producido una certeza razonable entre los afectados, en el sentido de que la reestructuración se llevará a cabo, ya sea por haber comenzado a implementar el plan o por haber anunciado sus principales características.

Sin duda cada una de las consideraciones comentadas puede traer diferentes impactos en función de las entidades y situaciones particulares, por lo que al final no debemos de olvidar el uso del Juicio Profesional y el Criterio Prudencial.

José Frank González Sánchez es Presidente del Comité Técnico Nacional de Información Financiera del IMEF.