Madres de víctimas de feminicidio, advierten que las autoridades envían el mensaje de que la violencia contra las mujeres es tolerada, lo que favorece su perpetuación y la aceptación social del fenómeno. Denunciaron también las dificultades que se viven en los procesos de investigación.

Durante el Conversatorio "El derecho a la verdad, la justicia y la reparación para las víctimas de la violencia feminicida", organizado por Fundación para la Justicia, Amnistía Internacional, entre otros organismos, la titular de la Fiscalía Especializada para la Investigación del Delito de Deminicidio de la Ciudad de México de la Ciudad de México, Sayuri Herrera, reconoció la precarización a la que se enfrentan los sistemas de procuración de justicia.

La fiscal consideró que es importante “poner los recursos donde están los discursos”, pues lo anterior ha generado  que las madres asuman las tareas de investigar, de buscar y aportar pruebas en los casos de feminicidio.

“Sí nos encontramos con un sistema de justicia precarizado, hace falta personas, además de personal sensible, capacitado”, expresó quien también fue acompañante jurídica en feminicidio de Lesvy Rivera, joven asesinada por su novio en las inmediaciones de Ciudad Universitaria. 

Para Sayuri Herrera, el tema de garantizar justicia en un caso de feminicidio, también tienen que ver con un sistema de procuración de justicia machista, pues existe una cultural en la que las personas involucradas en los procesos de justicia se convencen realmente de que estos delitos se tratan de suicidios, por lo que no se investigan con perspectiva de género.

Por ello, detalló que en el caso de la Ciudad de México se ha tomado la decisión de investigar con perspectiva de género los suicidios de mujeres, debido a que es la forma más común en la que los agresores encubren un feminicidio.

En tanto, relató que los casos especialmente difíciles giran en torno a las investigaciones denunciados antes de la entrada en vigor del nuevo sistema de justicia penal, pues se tienen que reinvestigar los homicidios de mujeres, donde los peritos y las pruebas se aportaron sin tomar en cuenta la perspectiva de género robusteciendo líneas de investigación diferentes a un feminicidio, como lo podría ser accidentes o los ya comentados suicidios. 

Madres de víctimas de feminicidio, como Susana Cruz, lamentaron el desamparo al que se enfrentan los familiares durante los procesos de denuncia.

Durante el relató de Cruz sobre el proceso para reportar la desaparición y posterior asesinato de su hija -a manos de su exnovio-, criticó que, incluso, las autoridades ni siquiera pudieron orientarla para iniciar un procedimiento de desaparición, lo que ocasionó que sea la misma familia quien realice los trabajos de búsqueda, además de buscar justicia con sus propios medios.

“Todo inicia con la desaparición de mi hija el 29 de junio de 2012, un viernes a las 7:30 pm. A las 11:30 estaban las autoridades aquí afuera de mi casa tratando de buscar un motivo por el cual ella se habría ido, lejos de buscarla. Desde ahí comienzan las gestiones para localizarla, hasta el día que es encontrado su cuerpo”, detalló. 

Asimismo, la madre de Susana, una estudiante de preparatoria, enfatizó que desde un inicio, se denunció el acoso del que era víctima su hija por parte de su exnovio, sin embargo, las autoridades solo se enfocaron en la línea de investigación relacionada con una agresión para la familia o un secuestro.

Situación que fue respaldada por Araceli Osorio, madre de Lesvy Rivera, quien acusó que, durante los casos de feminicidio existen beneficios para el agresor, aunado a que los servidores públicos cometen omisiones, negligencias y obstrucción a la justicia, ocasionado que no se investigue de manera adecuada. 

Sobre este caso, la fiscal de feminicidio en la capital, recordó que cuando fue acompañante jurídica de la señora Araceli Osorio, en la búsqueda de la justicia en el caso de Lesvy se intentó refutar la versión sobre que su muerte fuera a causa de un suicidio, al acreditar el proyecto de vida de la joven de 22 años a través de testimonios de amigos y familiares, lo cual, fue minimizado por el ministerio público, quien consideró que con lo anterior no se podía comprobar un feminicidio. Sin embargo, enfatizó que fueron estos testimonios fundamentales para acreditar el delito de feminicidio.

kg