Luis Miguel Gerónimo Barbosa Huerta, quien asumirá la gubernatura de Puebla este jueves 1 de agosto, enfrenta el reto de generar gobernabilidad y buenos resultados, de inmediato, en la administración pública, conservando las aparentemente frágiles alianzas que mantuvo con las diferentes fuerzas políticas que lo llevaron al gobierno.

Hervey Rivera González, politólogo investigador de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, explicó que lo primero que tiene que hacer el próximo mandatario es definir cómo dar resultados, principalmente en materia de seguridad y, luego, de desarrollo económico, particularmente en los municipios donde no ganó, que fueron los de las zonas urbanas, incluida la capital del estado.

Posteriormente, tendrá que resolver la ecuación de qué hacer para que Morena se consolide como un partido político importante, con la capacidad de ganar, de entrada, las próximas elecciones municipales y las de Congreso estatal y, a la vez, cómo le va a hacer para mantener las alianzas con otras fuerzas políticas, que le permitieron ganar las elecciones extraordinarias que lo colocaron en la gubernatura.

Recordó que el triunfo del todavía gobernador electo fue gracias a los votos que captó a través del Partido Verde Ecologista de México y el Partido del Trabajo, pues si se consideran los sufragios de Morena y se comparan con los que obtuvo el PAN, son más los de Acción Nacional.

Destacó que las alianzas que le permitieron ganar a Barbosa Huerta fueron, incluso, con grupos priistas y los morenovallistas, que se incorporaron a su proyecto.

Por eso, considera que las elecciones intermedias serán muy importantes porque permitirán ver si Morena fue un asunto coyuntural, un flamazo o realmente el arranque de un proyecto político que tiene futuro en el estado.

Destacó que Barbosa Huerta no tendrá una larga luna de miel con los electores, porque hay cierto hartazgo por los constantes procesos electorales en los últimos años. Moreno Valle fue electo en el 2011; José Antonio Gali Fayad, en el 2017; Martha Erika Alonso, en el 2018, y Barbosa, en el 2019.

Rivera González recordó que Morena tiene la mayoría en el Congreso del estado. De los 41 diputados que integran la legislatura, 13 son morenistas, más los de sus aliados: cinco del PT, tres del PES y uno del PVEM, para un total de 22.

Además, controla la mayoría de los municipios de las ciudades más grandes y los ubicados en la zona metropolitana de la capital, incluido Puebla.

Sin embargo, dijo que es precisamente en esa situación en donde está uno de sus principales retos, porque su inexperiencia en el gobierno ya está siendo evidente en varios municipios.

Incluso llamó la atención que en la elección extraordinaria Barbosa perdió en los municipios urbanos, lo cual, si bien no puede interpretarse como un voto de castigo, porque hubo un elevado abstencionismo, lo que sí es un hecho es que a mucha gente simplemente no le interesó salir a votar.

Llega en condición de debilidad

Por su parte, Diego Martín Velázquez Caballero, investigador de la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla, manifestó que, si bien Barbosa Huerta llegará al gobierno de Puebla con consensos, éstos son frágiles.

En su opinión, el próximo gobernador de Puebla empieza en una situación de debilidad porque los arreglos políticos que le permitieron ganar no significan que tenga todas las cartas a su modo.

El académico expuso que hay demasiada expectativa sobre cómo va a gobernar Morena en Puebla, por lo que Barbosa Huerta tendrá que ser muy inteligente en la gestión de las alianzas que lo hicieron ganar.

Además, destacó que algunas están “sostenidas con alfileres” y si los descuida, estos acuerdos temporales se van a perder.

Por ello, mencionó que serán figuras muy importantes en este arranque de administración los presidentes municipales y los diputados locales de Morena, quienes tendrían que mostrar ese apoyo y esa coherencia en el ejercicio del gobierno, en función de las promesas de campaña.

Por ello, insistió, el éxito de Barbosa como gobernador podría estar supeditado a la eficiencia de sus operadores políticos de los presidentes municipales.

Sin embargo, refirió que tan sólo en Tehuacán, el presidente municipal, Felipe de Jesús Patjane Martínez, es considerado como uno de los más limitados del país. También la presidenta municipal de Puebla, Claudia Rivera Vivanco, quien ha mostrado desaciertos en sus primeras decisiones de gobierno.

Dijo que Morena ha presentado diversas contradicciones y diferencias internas en el estado, además de que varios de los morenistas que resultaron electos presidentes municipales no han causado una buena impresión en el arranque de sus administraciones, lo cual le resta fuerza al barbosismo.

En ese sentido, mencionó que habrá que ver cómo se comportan los liderazgos campesinos que en la pasada elección extraordinaria decidieron apoyar a Morena, pero que están muy alejados de los principios de honradez y austeridad republicana que, se supone, son líneas rectoras de los gobiernos de Morena, además de que están acostumbrados a hacer política de manera clientelar, corporativa y caciquil.

Si la coalición dominante llega a acuerdos, entonces habrá gobernabilidad.

Puntualizó que igual que a escala nacional, Morena en Puebla tiene el enorme problema de que no es un partido político, sino que se trata de un movimiento político.

En Puebla durante la pasada elección, Morena se constituyó como una colección de tránsfugas, y mientras mantenga estas facciones subordinadas, probablemente haya triunfos electorales.

Dijo que hay que tomar en cuenta que todavía hay una fuerte aceptación de López Obrador, pero el bono democrático del presidente se agota.

Morena no ha sabido cómo sustituir lo que es la figura, el caudillismo populista de Andrés Manuel López Obrador con estructuras de partido. Muchos de sus líderes son muy volubles y en muchos de los casos establecieron alianzas que pueden ser temporales, que más que obedecer a los principios de la Cuarta Transformación, tienen principios contantes y sonantes, señaló.

El mandatario llega apuntalado con el Congreso y presidencias municipales

Por su parte, el analista político Rodolfo Ruiz consideró que a pesar de que en las pasadas elecciones sólo haya participado 30% de los electores, Babosa Huerta entra bien apuntalado.

Tiene la mayoría en el Congreso y es gobierno en los principales ayuntamientos, explicó.

Consideró que el partido que puede generar contrapesos es el PAN, aunque se trata de una organización política muy debilitada y sin liderazgos fuertes, pero con presencia importante en los ayuntamientos económica y democráticamente fuertes.

En el caso del PT y PVEM, que tuvieron una importante captación de votos en el 2019, afirmó que realmente fueron usados por priistas que se sumaron al proyecto de Luis Miguel Barbosa, por lo cual, esos partidos quedarán siendo igual de marginales de lo que ya eran en los últimos años.

Destacó que el gabinete de Barbosa será el que arranque con más mujeres en la historia de Puebla, aunque algunas son desconocidas o sin experiencia en el gobierno.

El morenovallismo se pliega a Barbosa

A unos días de que el exsenador Luis Miguel Gerónimo Barbosa Huerta asuma la gubernatura de Puebla, el morenovallismo que dominó políticamente al estado desde el 2011 parece haberse diluido.

Hervey Rivera González, politólogo investigador de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP), explicó que al morir el exgobernador Rafael Moreno Valle, su grupo político y lo que en su momento denominó el morenovallismo prácticamente inició su extinción del escenario político.

Dijo que hubo intentos por reagrupar el grupo, pero no ocurrió. El expresidente municipal de Puebla, Luis Banck, fue mal visto por “propiciar” una rechifla a la secretaria de Gobernación, Olga Sánchez, en pleno homenaje al exgobernador y a la exgobernadora, lo cual precipitó que anunciara su retiro de la política, a pesar de que era un fuerte candidato a la candidatura del PAN a la gubernatura de Puebla en el proceso electoral extraordinario.

El académico señaló que también hubo un intento del entonces gobernador, José Antonio Gali Fayad, de cohesionar al grupo, pero tampoco lo logró, pues se dio una lucha entre los “duros” y “conciliadores” dentro de éste. Gali no formaba parte del grupo compacto a pesar de los puestos que ocupó.

En este sentido el director del Departamento de Ciencias Sociales de la Universidad Iberoamericana Puebla, Juan Luis Hernández Avendaño, destacó que los morenovalliastas no lograron mantener el control del PAN y con ello la postulación de uno de los suyos, porque, la mayoría de ellos ni siquiera se había tomado la molestia de afiliarse al PAN, pues no lo necesitaba para usar al partido porque estaba fuertemente controlado por Moreno Valle.

Es por ello que Acción Nacional finalmente colocó como su abanderado al académico Enrique Cárdenas Sánchez, crítico de Moreno Valle.

Luego, figuras importantes de ese grupo comenzaron a capitular. Marcelo García Almaguer, que llegó al Congreso del estado por el PAN, se declaró independiente, mientras Eukid Castañón Herrera, uno de los principales operadores políticos de Moreno Valle, también anunció que se retiraría de la política.

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