• La candidata independiente ha propuesto exentar del impuesto sobre la renta (ISR) a quienes ganen hasta 15,000 pesos mensuales, como una medida para incrementar el ingreso de las familias. El ingreso liberado podría significar un mes de salario adicional al año.
  • La propuesta también busca incentivar la incorporación al empleo formal al reducir costos laborales a empleados y empresas. No obstante, no existe una métrica que pueda proyectar el efecto que tendría en las tasas de informalidad, que superan la mitad de la población económicamente activa.
  • El tope salarial fijado en la propuesta incrementa la dificultad para establecer una eliminación de ISR a personas físicas, comparado con el de 10,300 pesos que propuso el Imco en 2017. El faltante a cubrir en los ingresos del gobierno aumentaría considerablemente.
  • La contribución al consumo interno no generaría lo suficiente por concepto de IVA como para cubrir el déficit resultante por la eliminación del impuesto al ingreso, coincidieron especialistas.

Reza una frase atribuida al economista John Maynard Keynes que evitar los impuestos es el único esfuerzo intelectual que tiene recompensa. La propuesta de la candidata presidencial independiente Margarita Zavala de exentar del pago del ISR a los asalariados con ingresos mensuales menores de 15,000 pesos lleva en sí el problema con el que se enfrenta toda promesa de reducción impositiva: explicar de dónde se tomará el faltante resultante en los ingresos del gobierno.

Esta medida que incentivaría la incorporación a la formalidad, también podría incrementar el consumo interno al aumentar el ingreso de las personas con bajos salarios. Sin embargo, especialistas consultados por El Economista cuestionan que lo recaudado por IVA derivado de ese consumo logre cubrir el faltante por la eliminación del ISR.

Las opiniones de los especialistas confluyeron en que una reducción de impuestos puede ser positiva, siempre que se responda con claridad al cómo instrumentarla. Sobre el proyecto de Margarita Zavala, coincidieron en que presenta problemas tales como el costo que significaría a los ingresos del gobierno y la forma de financiar este subsidio al ingreso, proponiendo a su vez otros modelos de reducción impositiva que, a su juicio, serían más viables.

El Instituto Mexicano para la Competitividad (Imco) presentó en 2017 un proyecto para exentar del ISR a quienes ganaran hasta 10,300 pesos mensuales. Este tope fue elegido por el think tank mexicano dado que la recaudación comprometida por el subsidio era mínima —y por consiguiente, también menor la afectación a los ingresos no petroleros— y requería pocos cambios a la Ley de ISR para establecerlo.

La propuesta del Imco tenía como objetivo el reducir los costos laborales para los empleados, esperando que esta medida incentivara la incorporación al trabajo formal. Datos del Inegi de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) indican que, en el cuarto trimestre del 2017, sumaron 30.2 millones de personas en el trabajo informal, cantidad que representa 57% de la población económicamente activa. Así, las empresas podrían aumentar el salario neto de los trabajadores al absorber el gobierno el costo con este subsidio a los bajos ingresos.

El origen de la propuesta

Sobre la génesis de la iniciativa de Zavala, Demian Sánchez, Coordinador de Propuesta del equipo de campaña de la candidata presidencial, dijo en entrevista: “Estudiamos varias alternativas para mejorar los ingresos de los mexicanos y nos encontramos con esta propuesta que hicieron el Imco y la Coparmex, la analizamos y la hicimos nuestra. Le hicimos algunos ajustes y es ahora una de nuestras propuestas fundamentales en el tema económico”.

Explicó que la propuesta del Imco inició en 12,000 pesos, para terminar en 10,298 pesos. “Ellos [el Imco] lo ajustaron a la baja, y nosotros a la alza, para cubrir a un mayor número de personas”, dijo Sánchez. En concreto, el beneficio alcanzaría a 18 millones de trabajadores, según los cálculos del equipo de campaña. Pero un mayor número de personas alcanzadas significa un mayor costo para los ingresos del gobierno; el equipo de Zavala los calcula en 100,000 millones de pesos al año.

El equipo de Zavala espera lograr que este faltante tenga un efecto neutro en las finanzas públicas al instrumentarlo con otras propuestas insignia de su campaña, dijo Demian Sánchez. Estas propuestas son: eliminar el financiamiento a los partidos políticos, que resultaría en un ahorro de 12,000 millones de pesos; eliminar el gasto en publicidad oficial; reducir 5% la partida presupuestaria de Servicios personales del gobierno federal, porcentaje que representa 25,000 millones de pesos, y reducir y eliminar los gastos en viáticos de funcionarios y otras partidas presupuestarias como el "fondo de moches" del Congreso, el Fondo para el Fortalecimiento de la Infraestructura Estatal y Municipal.

En contraste, Luis Mauricio Torres, investigador del Imco, explicó que eliminar el ISR a los asalariados con ingresos menores a 10,300 pesos —tal y como lo propuso este centro de investigación— hubiera costado 3% de los ingresos no petroleros, beneficiando a 15.5 millones de trabajadores. La iniciativa se habría logrado implementar “con muchos ajustes pequeños”, considerando que la recaudación de este segmento de ingresos es baja.

Para Mauricio, el problema con la propuesta de Zavala es que el aporte al ISR de los asalariados con sueldos entre los 10,000 y 15,000 pesos es ya significativo para los ingresos del gobierno. “La mayor parte de lo recaudado de ISR sucede en los tramos más altos del ingreso”, dijo Mauricio, por lo que con la propuesta de Zavala se empieza a tener un costo fiscal elevado, que obliga a una estrategia más agresiva para cubrir el faltante resultante.

Alternativas

Herbert Bettinger, abogado fiscalista y Coordinador de Impuestos del ITAM, explicó que del total de la recaudación de ISR en México 60% proviene de los asalariados con ingresos entre los 10,000 pesos y los 25,000 pesos. Sería un duro golpe para los ingresos fiscales, dijo, toda vez que el país no cuenta con alternativas de ingresos para pagar el gasto público. “Lo que Margarita Zavala propone no tiene cómo cubrirlo”, afirmó el académico.

Lo viable sería —además de una reforma fiscal equitativa y proporcional— reducir del 35% actual al 30% el ISR a las personas físicas con ingresos menores a los 15,000 pesos, dijo Bettinger. Teniendo en cuenta que los impuestos son altos, el especialista señaló que reducir el impacto fiscal a los ingresos sería una mejor propuesta y descartó que la exención de ISR a los ingresos menores a 15,000 pesos sea viable.

Otra alternativa de reducción de carga fiscal al ingreso es la planteada por Mario Morales, Vicepresidente Fiscal del IMCP. El especialista propuso reducir el ISR de personas físicas y el de corporativos, igualándolos, y aumentar a su vez el IVA para cubrir el déficit en la recaudación fiscal. Con la disminución del ISR se incrementarían las percepciones de quienes reciben bajos salarios y se les devolvería lo recaudado por concepto de gravamen al consumo en forma de programas bien articulados que resulten en un subsidio a sus salarios, sugirió Morales.

Informalidad y consumo

Sobre el punto de que la eliminación del ISR a asalariados de bajos ingresos pueden disminuir los índices de informalidad, Morales señaló que el SAT cuenta ya con el Régimen de Incorporación Fiscal (RIF), que otorga estímulos a quienes se incorporan a la formalidad. Se mostró escéptico a que la propuesta de la candidata Zavala abone a la incorporación a la formalidad.

Luis Mauricio dijo que para reducir los niveles de informalidad debe incrementarse el número de empresas formales que generen empleos formales; de otra forma, el reducir la carga impositiva al ingreso en poco ayudará al mercado laboral. Apuntó también que no existe una métrica que permita hacer proyecciones sobre los índices de formalidad que podrían alcanzarse, toda vez que esto involucra la forma en que las personas toman decisiones y no números concretos.

Cálculos realizados por el Imco señalaban que con su propuesta se podía liberar entre 5% y 11% del ingreso mensual de las familias, que sumado significaba un mes más de salario al año. Luis Mauricio explicó que este efecto en el consumo se debe a que las personas de ingresos bajos destinan en mayor medida un ingreso extra a comprar bienes necesarios y menos al ahorro, toda vez que no tiene todas sus necesidades cubiertas. De esta forma, la eliminación del ISR a los asalariados de ingresos menores a los 10,300 pesos habría contribuido en 57,000 millones de pesos al año al consumo interno del país. Por otro lado, Mario Morales considera que si bien la propuesta de Zavala podría tener un efecto positivo en el consumo interno, este incremento no generaría los impuestos suficientes para cubrir la reducción de recaudación por ISR.

No queda duda que la propuesta de Zavala puede llevarse a cabo —exentar del ISR a quienes ganen hasta 15,000 pesos—, pero las consecuencias de esa política fiscal generarían un grave desajuste en las finanzas públicas y los objetivos proyectados no serían alcanzados.

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