Con el Régimen de Incorporación Fiscal (RIF), el cual existe desde el 2014, el Servicio de Administración Tributaria (SAT) busca fomentar la formalidad entre los contribuyentes y facilitar los procesos para que éstos puedan cumplir con sus obligaciones fiscales.

En entrevista, Katia Arroyo, administradora central de Promoción a la Formalidad del SAT, afirmó que pese a las críticas que ha tenido el RIF, éste ha arrojado resultados positivos en estos cuatro años de implementación.

“La naturaleza del RIF es ayudar a que los contribuyentes tengan un transición adecuada para que aprendan a tributar, declarar y facturar. No fue diseñado para recaudar, sino más bien con el fin de ser un régimen transitorio para ayudar a los contribuyentes a conocer los derechos y obligaciones que implica la formalidad”, añadió Katia Arroyo.

El RIF, que entró en vigor con la reforma hacendaria del 2014 en sustitución del Régimen de Pequeños Contribuyentes (Repecos), es un régimen en donde las personas físicas que realizan actividades empresariales pueden tener condonaciones en el pago de sus impuestos a lo largo de 10 años.

Durante el primer año de adhesión a este régimen, se le condona al contribuyente 100% de sus impuestos, mientras que en el segundo año 90%, en el tercero 80%, en el cuarto 70% y así sucesivamente hasta que en el año 11 se deba pagar sin algún beneficio.

A decir de varios analistas, este régimen fiscal ha sido muy costoso para el erario público dado que, desde su creación, el gobierno ha dejado de recaudar alrededor de 104,600 millones de pesos por los estímulos fiscales que se le conceden, mientras que la recaudación apenas ha sido por 17,600 millones de pesos. De esta manera, el RIF le costó al gobierno casi seis veces más de lo que ha logrado recaudar.

No obstante, Katia Arroyo destacó que a comparación de los resultados que se obtenían con el de Repecos, con el RIF el SAT ha logrado captar más contribuyentes a su padrón e incluso tener una recaudación mayor que la que se tenía anteriormente.

“A enero de este año, tenemos un padrón de 4.9 millones de contribuyentes, 28.4% más que los que teníamos en el 2013 cuando teníamos el antiguo régimen. En lo que se refiere a los impuestos declarados —con todo y estímulo fiscal—, si lo comparamos con lo que teníamos en el 2013, nos da hasta 25 veces más. Al final, los resultados han sido positivos, su lógica no es recaudatoria pero aún con ello estamos recaudando más de lo que hacía Repecos”, refirió.

NO es IR TRAS CONTRIBUYENTES, sino ayudarlos

La administradora central de Promoción a la Formalidad precisó que el SAT no busca perseguir a los contribuyentes, sino ayudarlos a que el pago de sus impuestos y el cumplimiento de obligaciones fiscales no sean un dolor de cabeza para ellos.

Sostuvo que si bien todos los contribuyentes están sujetos a revisión de sus obligaciones por parte del fisco, el objetivo del RIF es enseñarles a los contribuyentes un esquema de formalidad para que, pasados los 10 años que estén en el régimen, puedan transitar hacia otro mayor.

“El objetivo al final no es perseguir al contribuyente, acosarlo o fiscalizarlo, sino lograr captar a aquellos que no están dentro de la formalidad, que tengan negocios que puedan formalizar y lograr que sean sustentables a largo plazo”, explicó.

Agregó que el principal reto que tiene el SAT con este régimen, y en general con todos los contribuyentes, es generar herramientas que les permitan cumplir adecuadamente con sus obligaciones fiscales de manera sencilla y que el fisco sea imperceptible para ellos.

“Estamos atentos a las necesidades que tienen los contribuyentes para transformarlas en facilidades, que no se vuelvan pesares. Al final, sabemos que el pago de impuestos no es fácil, por lo cual la idea es ayudarlos”, finalizó.

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