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Opinión

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Rumbo a la Convención Bancaria: financiar el futuro de la ciudad

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Juan Pablo de Botton | Columna Invitada

Juan Pablo de Botton

Cada año la Convención Bancaria abre una conversación importante sobre el futuro del sistema financiero mexicano. Muchas veces esa conversación se centra en la regulación, la innovación tecnológica o el entorno macroeconómico.

Pero hay otra dimensión que cada vez pesa más y que vale la pena discutir con mayor claridad. El papel de las ciudades.

Las grandes ciudades concentran inversiones de gran calado y proyectos complejos de infraestructura, movilidad, agua y servicios urbanos. Y detrás de cada uno de esos proyectos existe, además del impacto social, una pregunta financiera fundamental. Cómo se financian, cómo se estructuran y cómo se sostienen estas inversiones en el tiempo.

Con esa visión, hace un año la Secretaría de Administración y Finanzas de la Ciudad de México firmó un convenio con la Asociación de Bancos de México para impulsar las finanzas sustentables. Fue el primer acuerdo de este tipo entre la ABM y una entidad federativa.

La idea era sencilla. Construir una agenda conjunta entre el sistema financiero y el gobierno de la ciudad para promover finanzas públicas sanas, sustentables y orientadas a proyectos de largo plazo.

A un año de ese acuerdo, los resultados comienzan a verse.

Uno de los más relevantes fue la emisión del bono verde de la Ciudad de México 2025, el más grande de su historia y que obtuvo más del doble de la demanda sobre el monto total colocado. Este instrumento permitió canalizar financiamiento hacia proyectos con impacto ambiental positivo y alineados con estándares internacionales de financiamiento sustantable.

Fue también una señal clara de confianza de los inversionistas en las finanzas de la Ciudad. Un mensaje positivo a la inversión que quedó simbolizado cuando el Secretario de Hacienda, Édgar Amador, y otros altos funcionarios acompañaron a la Jefa de Gobierno, Clara Brugada, en el toque de campana en la Bolsa Mexicana de Valores en diciembre del año pasado.

Pero los avances no se limitan a un instrumento financiero.

Durante el último año se han fortalecido los fundamentos de la estructura financiera de la ciudad. En 2025 los ingresos locales crecieron 21.7 por ciento, reflejo de una mejor administración fiscal, mayor digitalización de trámites y programas exitosos como la licencia permanente, que ha tenido una gran aceptación entre la ciudadanía.

Al mismo tiempo, 4.5 millones de personas recibieron apoyos y beneficios fiscales, como parte de una política orientada a fortalecer la economía familiar y apoyar a quienes más lo necesitan sin comprometer la estabilidad financiera de la ciudad.

También se han fortalecido instrumentos para movilizar capital hacia proyectos estratégicos. Un ejemplo es el nuevo Fideicomiso de Infraestructura, Movilidad, Agua y Seguridad (FIMAS), diseñado para impulsar proyectos urbanos con impacto económico y ambiental de largo plazo. Este fondo fue generado en consenso con el sector privado y hoy canaliza alrededor de 10 mil millones de nuevas inversiones a la capital cada año.

Y en el caso de los preparativos rumbo al Mundial, se ha puesto en marcha una planeación multianual de las obras mediante el Fondo Mixto, lo que ha permitido organizar las inversiones con anticipación, dar transparencia y certidumbre financiera a los proyectos de infraestructura de beneficio permanente, asociados al evento.

Este fortalecimiento financiero se refleja también en la inversión pública.

En apenas dos años, el presupuesto de inversión de la Ciudad ha crecido más de 55 por ciento, permitiendo acelerar proyectos que impactan directamente la calidad de vida de millones de personas.

Este año, por ejemplo, las alcaldías cuentan con un presupuesto de inversión para obras locales de 1,850 millones de pesos, que permite atender necesidades directas de las comunidades.

A esto se suma un fondo de repavimentación de vías secundarias por más de 1,000 millones de pesos, orientado a mejorar la movilidad cotidiana en las colonias.

En paralelo, la ciudad impulsa una campaña de rehabilitación de vías primarias con una inversión cercana a los 2,600 millones de pesos, que busca mejorar las principales arterias de movilidad urbana con una intervención histórica de más de 3.5 millones de metros cuadrados de renovación de la carpeta asfáltica.

Son inversiones que pueden parecer cotidianas, pero que tienen un impacto profundo en la vida diaria de millones de personas.

Por supuesto, aún quedan objetivos importantes por alcanzar.

La agenda hacia adelante implica seguir promoviendo finanzas sanas, sustentables y sostenibles en la ciudad. También fortalecer la coordinación con la banca y los distintos actores financieros para financiar proyectos de beneficio permanente con prioridades en infraestructura, movilidad, agua y seguridad pública.

Y al mismo tiempo debemos continuar avanzando en un tema clave para nuestra ciudad: la digitalización de pagos y servicios financieros. Esta transición requiere también confianza. Gobierno y sector financiero debemos impulsar la capacitación en ciberseguridad para que las personas tengan mayor certeza en sus transacciones y puedan adoptar con tranquilidad las herramientas del mundo digital.

Las ciudades modernas no solo administran presupuestos.

Diseñan las estructuras financieras que hacen posible su desarrollo.

Por eso la conversación entre gobiernos locales, banca e inversionistas será cada vez más relevante para el futuro económico del país.

La Convención Bancaria continúa siendo un buen lugar para seguir construyendo esa conversación.

Nos vemos por allá.

*El autor es Secretario de Administración y Finanzas de la Ciudad de México

Juan Pablo de Botton

Secretario de Administración y Finanzas de la Ciudad de México

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