El endurecimiento de la política migratoria de México traerá graves consecuencias y profundizará la situación de inestabilidad social en la región, afirmaron integrantes de organizaciones civiles de El Salvador.

Noah Bullock, director ejecutivo de la organización Cristosal, que tiene como causa la defensa de los derechos humanos de víctimas de diferentes tipos de violencia, expuso que la situación que se vive en los países del Triángulo Norte de Centroamérica (Guatemala, El Salvador y Honduras) es muy inestable, por lo que las acciones que criminalizan la migración, así como la deportación de desplazados a estos contextos complejos, sólo va a profundizar la situación de inestabilidad social en la región.

Al preguntarle su opinión sobre la decisión de México de endurecer sus políticas hacia los migrantes que ingresan por su frontera sur con el propósito de llegar a Estados Unidos, respondió: “Todas las acciones que criminalicen la migración sólo van a prolongar y profundizar el sufrimiento humano del continente. No resuelven nada”.

El dirigente de esa reconocida organización de la sociedad civil comentó que cuando el gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador anunció la intención de implementar un Plan de Desarrollo Integral para El Salvador, Guatemala, Honduras y México (para lo cual se solicitó el apoyo de la Cepal), ese trabajo fue visto como algo que pudo haber contribuido a una mayor cooperación centroamericana. Sin embargo, “ahora vemos mucha preocupación de que el presidente está capitulando a un plan del presidente Donald Trump, por las presiones económicas, comerciales que le están haciendo”, afirmó.

Empero, destacó que “siempre hay una alternativa”. En este caso es generar liderazgos desde el gobierno de México para articular una respuesta regional.

Concretamente, planteó que los gobiernos tienen la opción de formar un bloque y una respuesta regional basada en la protección y los derechos humanos de las personas desplazadas o migrantes.

Bullock hizo énfasis en que hay que tener claro que mejorar los entornos de vulnerabilidad que obligan a las personas a migrar implica un proyecto de mediano y largo plazos, por lo que debe quedar claro que no habrá cambios de un ciclo electoral a otro.

En su opinión, la solución al problema de la migración forzada en la región debe ser mediante una respuesta regional integral.

En ese sentido, recordó que Latinoamérica, incluyendo México, ya tiene un plan de acción para responder al desplazamiento y refugio, y se llama Plan de Acción de Brasil.

El 3 de diciembre del 2014, en el marco del proceso conmemorativo del trigésimo aniversario de la Declaración de Cartagena sobre Refugiados de 1984, 28 países y tres territorios de América Latina y el Caribe, con la participación de la sociedad civil, adoptaron la Declaración y el Plan de Acción de Brasil, para responder a los nuevos retos de la protección internacional y la identificación de soluciones para las personas refugiadas, desplazadas y apátridas en América Latina y el Caribe en los 10 años siguientes.

Bullock dijo que la población de la zona debería de exigir a sus gobiernos que opten mejor por respetar los derechos humanos en lugar de que criminalicen a las poblaciones, y hacer un llamado de no caer en la trampa de las estrategias políticas que buscan dividir, aprovechando la situación de la migración para generar discriminación con políticas criminalizadoras sólo para ganar elecciones.

Por su parte, Mauro Verzeletti, director de la Casa del Migrante de El Salvador, opinó que ni Trump ni López Obrador van a detener la migración.

“¿A México le gusta que el gobierno de Estados Unidos trate mal a sus migrantes mexicanos?”, preguntó Verzeletti. “Supongo que no, como tampoco a Centroamérica le gusta que México trate mal a quienes deciden dejar sus países de origen en busca de mejores oportunidades”.

En entrevista, el sacerdote brasileño calificó de preocupante la posición que ha asumido México en los últimos días respecto al flujo de migrantes. Afirmó que el gobierno encabezado por el presidente López Obrador  negoció al mismo nivel los derechos humanos que la economía de mercado, porque a cambio de que no se gravaran con 5% todas las importaciones mexicanas se ofreció controlar el flujo de migrantes hacia territorio estadounidense.

El padre Verzeletti, quien ha trabajado en la atención y defensa de los derechos humanos de los Migrantes, refirió que la nueva política migratoria de México traerá graves consecuencias.

“¿Qué consecuencias vamos a tener? Más secuestros, desapariciones, muertes, más trasiego de armas, más venta de seres humanos para la trata o la explotación sexual, laboral. Se va a reactivar el negocio de la venta de órganos. ¿Y quién va a responder? ¿Estados Unidos?. Como Pilatos, se lava las manos, y México se queda ahí siendo cuestionado”, sostuvo.

Lamentó que el gobierno mexicano haya cambiado su discurso radicalmente, tras recordar que el entonces presidente electo López Obrador ofreció y otorgó permisos de empleo y residencia a los centroamericanos que decidieran migrar, y ahora les envía elementos de la Guardia Nacional para evitar que lleguen a EU.

“Ni (Donald) Trump ni (Andrés Manuel López) Obrador, ni ninguno de los países van a lograr detener el flujo migratorio sin políticas serias, profundas, que realmente ayuden a un arraigo verdadero de las personas”, aseguró.