El gobernador de Texas, Greg Abbott, solicitó al presidente de Estados Unidos, Joe Biden, que designe como “organizaciones terroristas” a bandas mexicanas de tráfico de drogas, específicamente a Los Zetas y el Cártel del Golfo.

“Como Gobernador, le insto a que emprenda acciones inmediatas para combatir los peligrosos y mortíferos carteles mexicanos de la droga”, indicó en una carta dirigida también a la vicepresidenta de Estados Unidos, Kamala Harris.

“Estas bandas traen terror a nuestras comunidades. Contrabandean narcóticos y armas dentro de Estados Unidos para financiar sus actividades ilegales. Fuerzan a mujeres y niños en el tráfico humano y sexual, se enriquecen con la miseria y la esclavización de los inmigrantes”, añadió.

Greg Abbot dijo que Los Zetas y el Cártel del Golfo, “califican fácilmente como organizaciones terroristas extranjeras, al ser agrupaciones que se involucran en actividades terroristas como secuestro, asesinato y ponen en peligro vidas con explosivos y armas de fuego”.

Abbott pidió al presidente Biden medidas adicionales para combatir las organizaciones extranjeras calificadas como terroristas, dijo que “ya es tiempo de que el gobierno federal las designe como tal”.

Aquí en México, el excomisionado de la Policia Federal (PF), Manelich Castilla, dijo a El Economista que “los actos de la delincuencia organizada, por atroces que sean, no son terrorismo, si en ellos no media una amenaza al Estado para hacer, dejar de hacer o modificar algo. No confundamos conceptos por razones coyunturales por dolorosas que sean. Delincuencia organizada tiene como objetivo el lucro económico; un terrorista busca imponer al gobierno una agenda a través del terror”.

Antecedentes

En noviembre del 2019, el entonces presidente de Estados Unidos, Donald Trump, amagó con designar como terroristas a los cárteles mexicanos de la droga, situación que provocó una gran polémica en México por la posibilidad de que el gobierno del vecino país intentara realizar operativos en territorio nacional.

Por esta situación, el canciller de nuestro país, Marcelo Ebrard, entró en comunicación inmediata con su entonces homólogo, Michael Pompeo, para frenar una situación de designación. En diciembre de ese año, Donald Trump aplazó el procedimiento. El presidente Andrés Manuel López Obrador le agradeció esa determinación y dijo respetar mucho al mandatario estadounidense porque respetó la soberanía de nuestro país.

El gobierno de Estados Unidos ha clasificado como organizaciones terroristas a 30 grupos que operan en el mundo, como Al-Qaeda y el Estado Islámico; las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC); la Euskadi Ta Askatasuna (ETA) de España; Sendero Luminoso de Perú y el Partido Revolucionario de Liberación del Pueblo en Grecia, entre otros.

El proceso de designación lo inicia el Departamento de Estado de Estados Unidos mediante un análisis de la organización y prepara un informe al secretario de Estado, quien en consulta con el fiscal de la nación y el secretario del Tesoro, decide hacer la designación, y el Congreso es notificado; cuenta con siete días para revisar el expediente. Luego de ese plazo se publica la designación en el Registro Federal, a partir de lo cual la designación surte efecto. Un grupo señalado como una organización terrorista puede solicitar la revisión judicial de la designación en la Corte de Apelación del Distrito de Columbia dentro de los 30 días luego de la publicación.

Los efectos de una designación son: el gobierno de Estados Unidos puede cortar el financiamiento y las transacciones económicas con dichas organizaciones y las estigmatiza. Las designaciones como organización terrorista expiran automáticamente luego de dos años.

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