El presidente del Senado, Miguel Barbosa, instó a los delegados del Distrito Federal a reconsiderar sus ambiciones electorales y tomar en cuenta que aspirar a ser diputados locales o federales abona a la idea de que los políticos utilizan los puestos públicos para ambiciones personales.

Mediante un comunicado, el también coordinador del PRD en el Senado, precisó que es legítima la aspiración de los jefes delegacionales para ocupar otro puesto, pero es necesario considerar que hay una sociedad cada vez más exigente con sus representantes populares.

Por ello, prosiguió, la decisión de dejar un cargo de alta responsabilidad tiene implicaciones directas en la eficacia del gobierno y en la credibilidad.

Exhorto de manera respetuosa, de cara al proceso electoral de este año, a que los titulares de las delegaciones consideren su participación en alguna candidatura a diputados locales o federales , enfatizó.

Barbosa Huerta advirtió que los jefes delegacionales tienen la responsabilidad de concluir obras y proyectos, cosas que dejarían inconclusas si se antepone la aspiración a una candidatura.

Otro aspecto que debe considerarse es la equidad en la contienda interna, ya que un delegado o delegada es la personalidad política más conocida en una demarcación y se le asocia de manera directa con el otorgamiento de recursos y programas sociales. El delegado entra a la competencia interna con una enorme ventaja respecto de cualquier otro u otra de los precandidatos , expuso.

Recordó que a los jefes delegacionales y a los presidentes municipales, la ley sólo les permite separarse de su puesto seis meses antes de la elección, disposición que desde su perspectiva debe reflexionarse.

Lo anterior, dijo, debido a que en menos de un año las 16 delegaciones del Distrito Federal tendrán responsables del despacho, y en este tiempo las obras y servicios requieren culminarse.

No se trata de casos particulares, sino de una circunstancia que si bien puede favorecer a un candidato en particular, afecta al gobierno capitalino y no favorece a la credibilidad de la clase política , concretó.

tania.rosas@eleconomista.mx