La dificultad de procesar casos de corrupción estriba en su falta de testigos, delito que cae bajo el conjunto de los “crímenes en la sombra”, dijo el juez brasileño Sergio Moro. De ahí la relevancia para el combate contra la corrupción de la figura de la delación premiada, explicó el magistrado que lleva el caso Lava Jato en Brasil, una trama de corrupción en la petrolera estatal Petrobras y por la cual ha procesado a figuras como el expresidente Lula da Silva.

Con la delación premiada, explicó Moro, un criminal menor puede ofrecer su testimonio y pruebas de un acto de corrupción a cambio de una indulgencia en su sentencia, para que entonces el sistema judicial pueda ir tras un criminal mayor; la figura también puede operar al otorgar este trato a un criminal mayor, si éste proveé la información que involucre a otros actores mayores en un caso de corrupción. Ambos modelos operaron en la totalidad de las 70 acciones penales que la justicia brasileña ha empredido contra 279 acusados, de las cuales en 38 casos ya se dictó sentencia judicial, dijo Moro.

El juez brasileño expuso lo anterior este martes en una conferencia ofrecida en la Ciudad de México, en el edificio que alberga a El Colegio Nacional. Invitado por la organización Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad (MCCI), Moro relató su experiencia al frente del combate a la corrupción en Brasil, donde funge como juez de primera instancia del caso Lava Jato.

Como apertura de su conferencia, Moro explicó grosso modo el caso Lava Jato. La investigación de esta trama de corrupción involucra a políticos de diversos partidos políticos brasileños, empresarios y altos ejecutivos de Petrobras. Cada contrato con la petrolera estatal celebrado bajo este esquema de corrupción, generaba un soborno, fijado en 1% o 2% del valor del contrato. Los proveedores de Petrobras incluían este monto en sus facturas, y el dinero se repartía a mitades entre las cuentas de los políticos que decidían los nombramientos al directorio de la estatal, y las de los ejecutivos que la dirigían. Los recursos de los sobornos provenían, dado que se incluían en los pagos a los proveedores, de las arcas de Petrobras.

¿Cómo fue que la justicia brasileña logró iniciar estos procesos por corrupción contra los altos funcionarios, empresarios y ejecutivos? Sergio Moro describió las particularidades de la estrategia del combate a la corrupción del sistema de justicia de Brasil: independencia del Poder Judicial, independencia de los Ministerios Públicos, especialización de la Policía Federal en este tipo de crímenes, la colaboración internacional para la entrega de información financiera asociada a los ilícitos, y por último, mantener informada a la opinión pública de todo paso y avance en las investigaciones, con la finalidad de obtener su apoyo. 

Cuestionado en la ronda de preguntas y respuestas sobre su opinión de que en México no se hubiese procesado a nadie aún por el caso Odebrecht, Sergio Moro declinó pronunciarse al respecto, argumentando su desconocimento del sistema de justicia mexicano. No obstante, dijo que las pruebas de corrupción de funcionarios de otros países relacionados con su investigación pronto serán compartidas por la justicia brasileña.

“La corrupción y su subproducto la impunidad siempre van a existir”, dijo Moro, pero acotó que “las instituciones democráticas pueden combatirlas con eficacia”. Moro expresó para finalizar la conferencia que los países deben unirse y fomentar la colaboración para combatir la corrupción, pues esta afecta las economías y la calidad de las democracias. “Cuando un país no coopera, gana el criminal”, sentenció Sergio Moro.

“Moro golpista”

A poco de haber iniciado su conferencia, Moro fue acusado de “golpista” por un grupo de seis personas que interrumpieron el evento con consignas. Las personas, ciudadanos brasileños residentes en México, forman parte del Colectivo México-Brasil contra el golpe, declaró Miriam Madureira, que dijo ser maestra investigadora en la UAM Cuajimalpa.

La manifestante explicó que el colectivo se formó en el 2016, luego del impeachment del que fue objeto Dilma Roussef, mecanismo que la destituyó del cargo de presidenta de Brasil. La protesta contra el juez Sergio Moro se debió a que, en su opinión, el proceso tras el cual fue encontrado culpable de corrupción Lula da Silva, y el cual además lo inhabilita para presentarse como candidato a las elecciones presidenciales en Brasil, tuvo motivaciones políticas para favorecer al grupo de Michel Tmer, actualmente en el poder.

"Lean la sentencia y entiéndanla", aconsejó a los manifestantes Sergio Moro, luego de que éstos intervinieran con consignas y uno le soltara la pregunta de por qué había dado un veredicto de culpable contra el expresiente.

luis.martinez@eleconomista.mx