Uno de los grandes debates internos pendientes dentro del Partido Acción Nacional (PAN) es el asunto de cómo hacer que la vida institucional sea respetada y no agobiada por los muchos grupos de poder de panistas que lo que buscan es la oportunidad en lugar de servir a la ciudadanía, plantea Ernesto Ruffo Appel.

El político recordado por ser el primer ciudadano postulado por un partido diferente al PRI en ganar una gubernatura en el país (la de Baja California en 1989), considera que esa organización debe trabajar para ser una institución de servicio de los ciudadanos a los mexicanos, en lugar de una institución agobiada por presiones de dirigentes.

En su opinión, el PAN es el único partido que en este momento tiene bases que puedan hacer probables la reinstalación institucional democrática.

Para ello, plantea que los grupos tienen que empezar a trazar una ruta institucional democrática y que no esté anunciadas bajo los intereses de las cúpulas de poder.

—¿Considera que el partido se va a reestructurar a cara de las elecciones de 2020?

Eso es lo que debemos hacer, porque a mí me parece sobre todo los indicios que están habiendo del desempeño del gobierno de López Obrador, han precipitado el declive de las posibilidades de una administración pública sana en términos institucionales, financieros y políticos.

Este declive que veo venir, ya le tiene a todo mundo preocupado por la incertidumbre, porque si bien en el 2018 la ciudadanía y la población ya cansada de tanta corrupción e inseguridad votaron por Morena, no fue un error, fue una reacción, no una construcción de quitar a los órganos ineficaces e incumplidos gobiernos que no pudieron con los cargos públicos y bueno, hacen que aparezca López Obrador. Yo en lo personal me encuentro en un lugar donde ya se me acercan personas que me dicen: "¿Y ahora qué va a hacer el PAN?" Entonces como que se está dando una recuperación de posibilidades del PAN, no porque seamos los mejores, sino porque somos los menos malos.

—En relación a las oportunidades que han tenido de estar en la presidencia ¿cómo las usa actualmente el Partido Acción Nacional?

Es el de la relación partido-gobierno, cuando no teníamos gobierno, o sea el poder de la autoridad pública ese problema no nos afligía porque aún no estábamos en el gobierno y entonces la vida interna del PAN era totalmente ciudadana, era de servicio a los mexicanos, pero cuando llegamos al poder, muchos de nosotros vamos a para al gobierno y al rato comienzan a ser números más grandes que las de las propias limitantes que no están en el gobierno  y empiezan a dominar al partido desde el gobierno.

Es un asunto sociológico natural, pero entonces precisamente eso yuxtapone la relación partido gobierno y lo que deberíamos hacer con toda claridad es establecer que una cosa es gobierno y otra cosa es partido, efectivamente es para servirle a los mexicanos conforme al mandato encomendado y el partido es para servirle a los ciudadanos con la propuesta política del país que estará dando el gobierno y aquí es donde muchos se confunden.

—¿En qué nivel se encuentra el prestigio moral del PAN?

Pues en ése debate interno, donde hay una frase muy interesante de don Manuel Gómez Morín que dijo: “En el PAN no venimos a recibir, ni a obtener si no a encontrar lo que es mejor para México”, pero curiosamente en el contenido de ésa frase está la realidad que hoy vive en PAN, porque hay muchos panistas que llegaron a obtener y ésos para mantener el control del partido se han encargado de controlar a los que vinieron a recibir, que son los beneficiarios de programas sociales de apoyo y cosas por el estilo y queda una porción del PAN que son los que vinieron a encontrar lo que es mejor para México.

—¿Vive el PAN una crisis interna?

Sí, por eso yo digo que estamos viviendo asuntos internos que tienen que resolverse, sin embargo el PAN continúa funcionando esperanzado en que habremos de sobreponernos a través del respeto a la vida institucional.

Si busca en los partidos a ver en cuál encuentra uno de una forma ciudadana e institucional funcionando, son todos realmente unos grandes jefes autoritarios que lo controlan todo, máxime que ahorita el que está en el gobierno, porque si él no mueve un dedo, no pasa nada en Morena y si lo mueve pues pasa todo.

—¿Consideran que en algún punto que la imagen de los dos presidentes que ha existido del PAN haya dejado una mala huella en la ciudadanía?

Eso es un asunto de juicio de cada quien, ya vemos que esto de ejercer la presidencia de la República por Fox fue tomado de una manera mucho más respetuosa del partido, que Calderón, quien prácticamente lo tomó bajo su control a través de Germán Martínez y César Nava que fueron presidentes del PAN en el momento de que estuvo en la presidencia de la República.

 

Fox, no se metía, pero la señora Martha sí y bueno, eso trajo algunos problemas, no de la naturaleza y de la proporción que provocó Calderón pero todo esto fue en función de haber ganado la presidencia porque entonces había una enorme capacidad de generar acciones, acuerdos y todo para el nuevo gobierno y pues muchos panistas no más se cuadraban como soldados y decían: “A sus órdenes, jefe”. Eso ahogó la vida institucional en una proporción importante, creo que particularmente en los tiempos de Calderón y lo que estamos viviendo hoy, son consecuencias de ese extremo.

—¿Qué suma el PAN como opción política a la ciudadanía a 80 años de su fundación?

El PAN trae toda esta razón de esta institucionalidad ciudadana; el PAN ha puesto algo de grupo, los avances institucionales de México han sido gracias al PAN precisamente en el terreno hacia el poder dentro del sistema democrático, como la credencial de elector, que la inventó el PAN cuando yo estaba de gobernador y le tocó al presidente Salinas tener que aceptarlo.

Esos son logros culturales del PAN y eso hemos aportado precisamente en quitar el poder y en desarticular a los caciques y a los jefes regionales y las maneras autoritarias de nuestros gobiernos a un asunto de mayor vigencia de las garantías de la constitución y mucho de ellos ahora a través de órganos autónomos como los que ahora pretende desaparecer el presidente Andrés Manuel López Obrador: el INAI, el IFAI, el INEGI y todo esos son  intenciones del PAN, la CNDH y así hemos colaborado a que eso avance, poco a poco hemos ido descentralizando el poder del presidente de la República. Ésas son las proporciones del PAN.