El Café Trevi se encuentra amenazado. El Trevi, como una alegoría de los vecinos de este emblemático edificio del Centro Histórico de la Ciudad de México, frente a la Alameda Central, amenazados por la gentrificación que ha provocado, entre otras situaciones, desalojos injustificados y un ambiente de zozobra.

Los vecinos del inmueble ubicado en Cristóbal Colón 1 denunciaron en una rueda de prensa intentos de desalojos injustificados y amañados de las viviendas que rentan. Estos desalojos se sumarían a los 3,000 que se han ejecutado cada año desde 2014 en la Ciudad de México, según una solicitud de información realizada por la Coalición Internacional por el Hábitat y la 06000 Plataforma Vecinal Observatorio del Centro Histórico.

“Es cierto que no todos los desalojos son forzados, arbitrarios o ilegales; pero en este breve tiempo, desde marzo del 2018 a la fecha, hemos atestiguado decenas de desalojos que tienen un patrón común: son realizados por personas —policías o cargadores— que parecen tener las intenciones expresas de generar terror”, dijo Carlos Acuña, habitante del edificio y quien la semana pasada fue amenazado con una orden en su contra para desalojar su vivienda, a pesar de cumplir con sus obligaciones como arrendatario.

Acuña, quien integra la 06000 Plataforma Vecinal, indicó que si bien su caso no es el más grave ni el más urgente, derivado de éste se ha logrado documentar cómo presuntamente se niega el acceso a la justicia a los habitantes de la Ciudad de México. “En algunos casos los vecinos ni siquiera saben que existe un juicio en su contra; en otros, los procesos parecen plenos de irregularidades y fraudes tan preocupantes como obvios”, dijo Acuña.

El juego de las matrioshkas

Desde 2018, el también conocido como Edificio Trevi, de los años cincuenta, fue vendido con el fin de integrarlo a un desarrollo comercial que incluirá un hotel boutique y oficinas en coworking.

Derivado de esto, de los inquilinos que habitaban más de 30 departamentos del inmueble, dos bodegas y cinco locales comerciales, 13 decidieron emprender acciones legales, 11 mediante una denuncia colectiva y 2 en procesos individuales contra los dueños anteriores del edificio.

Según Acuña, el motivo de comenzar algún recurso legal por parte de los inquilinos fue porque no se les respetó el derecho de preferencia contemplado en la ley, el cual les hubiera dado la prioridad de comprar el espacio que durante años han arrendado.

En cambio, dijo Acuña, fue Banca Mifel, que en su calidad fiduciaria del fideicomiso 2476/2017 adquirió el inmueble (en una operación que ronda los 80 millones de pesos), en representación de la empresa inmobiliaria Iteractiva S.A.P.I., la cual tiene el nombre comercial de Público Coworking, enfocada a crear oficinas de arrendamiento compartido (coworking) en edificios con valor patrimonial y con respeto a la historia del barrio.

Esta empresa no es la única beneficiaria de este instrumento fiduciario. También aparece como beneficiario otro fideicomiso, lo cual impide saber quiénes son los beneficiarios reales de dicho mecanismo.

“Los fideicomisos, se sabe, son estructuras jurídicas que impiden saber qué personas o empresas realmente se encuentran relacionadas con estos dos fideicomisos o tienen participación accionaria o económica de manera directa. Nos parece importante señalar este juego de muñecas matrioshkas: que adentro de un fideicomiso se oculte otro fideicomiso”, dijo Acuña.

Ante la negación de los inquilinos de desalojar su vivienda, Banca Mifel, en su calidad de fiduciario, ha entablado diversos procesos contra ellos para de desalojar a todos los habitantes y propietarios de los comercios del Trevi.

“A la fecha tenemos nueve juicios abiertos contra nosotros sólo por reclamar que se respeten nuestros derechos como inquilinos y locatarios… Se nos acusa principalmente de no pagar nuestro alquiler aunque todos nuestros pagos están debidamente consignados”, dijo Acuña.

Se niega el derecho a la ciudad

De acuerdo con los inquilinos del Edificio Trevi, la dinámica inmobiliaria del Centro Histórico, basada en la gentrificación, excluye a los habitantes que desde hace años habitan esta parte de la ciudad. El costo de los alquileres ha aumentado considerablemente en esta zona, especialmente desde hace 10 años con la rehabilitación de la misma.

Se conoce como gentrificación a la práctica inmobiliaria de cambiar los usos de suelo y las dinámicas comerciales de barrios con potencial para ver incrementado su valor, lo que provoca la expulsión de sus antiguos habitantes.

“Desde 1985, el Centro Histórico, con el sismo, se empezó a deteriorar, nadie quería vivir aquí… La rehabilitación del Centro ahora nos está costando muy caro a los que llevamos viviendo aquí más de 20 años, hay que pagar ahora grandes sumas para tener y rentar una propiedad aquí, para seguir viviendo”, dijo Daniel Gutiérrez, también inquilino del Edificio Trevi.

De acuerdo con el sitio Propiedades.com, el precio medio por metro cuadrado en la Ciudad de México, en caso de un departamento en venta, en abril pasado fue de 19,722 pesos, un aumento de 10.8% respecto a 2014, cuando era de 17,791 pesos.

El precio promedio de la renta de un departamento en abril de 2019 fue de 10,499 pesos, un aumento de 4.99% respecto a 2015.

Para Daniel Gutiérrez, los inquilinos del inmueble no están en contra del desarrollo de la zona, pues se benefician de la mejoría de los servicios y la seguridad, pero consideró queel progreso no es incluyente ni inclusivo, pues se deja fuera de él a los habitantes del Centro que llevan más de 10 años habitándolo.

“No se pregunta a los habitantes cómo generar un proyecto en el que todos puedan ser beneficiados y simplemente que aquellos que tienen la posibilidad de ser socios para comprar un edificio de 80 millones de pesos son los que pueden verse beneficiados de esta atmósfera barrial”, dijo Gutiérrez.

Los que quedan

Los actuales propietarios del Trevi han negociado con algunos inquilinos que, luego de alcanzar un acuerdo, optaron por dejar el edificio. Quedan siete departamentos ocupados por personas que se niegan a salir y seis operadores comerciales que tratan de continuar con su actividad normal.

Para los inquilinos, los procesos que se han entablado en su contra para desalojarlos están llenos de irregularidades y desestiman las firmas de las personas que habitan el inmueble, el cual no podría demolerse pues está protegido para ello.

Carlos Acuña dijo que si bien los inquilinos del inmueble no se niegan a negociar, lo que se pide en primera instancia es “terminar con el acoso” y luego llegar a un acuerdo benéfico para ambas partes.

“Estamos abiertos a una negociación siempre y cuando nos incluya. Una indemnización por no vendernos el departamento que habitamos o vendernos el departamento; no tenemos como prioridad una indemnización, pues buscamos que se nos venda el espacio que habitamos”, detalló Acuña.

Dijo que en caso de no haber otra opción, los inquilinos estarían dispuestos a renunciar a su espacio residencial a cambio de una indemnización, siempre y cuando se respeten algunas condiciones, tales como el desarrollo de proyectos que los involucre y la permanencia del Café Trevi.

“Estaríamos dispuestos a ceder ese espacio siempre y cuando se nos permita tener presencia con un proyecto cultural, periodístico, y que el Café Trevi se quede. Es lo más importante”, dijo Acuña.

erp