En la relación entre el gobierno federal y la UNAM el dato político y social relevante no es que haya llegado un presidente de la república en particular, sino que llegó una nueva mayoría política al Congreso de la Unión, lo cual no ocurría desde 1997 cuando el PRI perdió el control del Poder Legislativo, afirmó el director del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, Pedro Salazar Ugalde.

En entrevista, el exaspirante a la rectoría de la máxima casa de estudios del país explicó que esa circunstancia le ha permitido al gobierno federal impulsar reformas legales y constitucionales que han cambiado el marco normativo, entre otras materias, en el ámbito de la educación.

El académico llamó la atención en que se espera que esa nueva mayoría en el Congreso apruebe Ley de Educación Superior, que no sólo es para la UNAM, pero obviamente tiene implicaciones en la universidad nacional, y la Ley de Ciencia, Tecnología e Innovación, con las cuales se tendrán nuevas reglas para labores sustantivas de la universidad como la investigación.

Aunado a lo anterior, dijo, está el tema del impacto de todo el tema de la austeridad republicana que impulsa el gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador, que, al final, es una política con una cierta lógica para la utilización de los recursos públicos, que independientemente del monto del presupuesto aprobado para la universidad y de las polémicas que hay sobre eventuales recortes al mismo o no, sí supone también un estilo de gestión y de aplicación de los recursos distinto que también la universidad ha ido adoptando.

Hay un último punto y tiene que ver con la coyuntura actual y con los problemas que están viviendo varios planteles de la UNAM, “en los cuales no tenemos todavía claridad de cuál será la actitud y la disposición colaborativa de la presidencia de la república, más allá de lo discursivo”, dijo.

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