Para el gobierno del presidente Felipe Calderón será cada vez más difícil lograr reformas en el Congreso en los próximos tres años, porque además de no provocar los acuerdos con los legisladores -como en la reforma política- el sexenio ya está encarrilado hacia la sucesión presidencial del 2012, concluyeron analistas.

El Centro de Estudios Espinosa Yglesias presentó ayer una evaluación sobre las propuestas de reforma política que presentaron el presidente Calderón, el PRI, el DIA y el PVEM, donde califica como error que el Ejecutivo haya presentado tardíamente y sin un adecuado cabildeo con los legisladores la reforma política para que pudiera ser aprobada antes de abril pasado.

La evaluación, en la que participaron catedráticos de la UNAM y el CIDE, como Diego Valadés, Lorenzo Córdova, Luis Carlos Ugalde, Miguel Carbonell y María Amparo Casar, indica que la iniciativa presidencial tiene la intención encubierta de generar bipartidismo y únicamente busca garantizar la viabilidad de sus tres años restantes de mandato.

Es tardía por haberse presentado después de la primera mitad del sexenio, mismo que ya se encuentra encarrilado hacia los objetivos electorales del 2012 .

Puntualiza: Cada vez es más difícil para el Presidente lograr acuerdos bajo una realidad ausente de incentivos para la colaboración partidista en temas como las reformas política, de medios y fiscal .

Abunda que esas cuatro iniciativas tienen que ser mejoradas, pues carecen de una integralidad sobre una verdadera reforma del Estado.

En tanto, senadores se encarrilarán la próxima semana a trabajar en consensos sobre la reforma política. Se pusieron como plazo máximo agosto próximo para presentar el dictamen, con el fin de que pueda ser presentado, incluso, en un periodo extraordinario de sesiones.

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