En la primera mitad de un sexenio donde se hicieron más de 50 reformas constitucionales, Julio Scherer Ibarra se convirtió en uno de los funcionarios más relevantes del Gobierno Federal. El hijo del gran periodista que dirigió Excelsior y fundó Proceso es poco dado a los reflectores, pero basta un breve repaso de las encomiendas que ha recibido del presidente López Obrador para calibrar la importancia de este abogado en el ecosistema de la Cuarta Transformación.

El Consejero Jurídico de la Presidencia tiene, de acuerdo con la Ley Orgánica, un papel similar al de un secretario de Estado. En el gobierno actual, su rol es equivalente al de las secretarías más importantes. En Julio Scherer recayeron tareas cruciales como la relación con el Poder Judicial y la Fiscalía General de la República. A él y su equipo correspondió la definición de la estrategia jurídica de algunos de los temas más relevantes del primer trienio incluyendo los trabajos para la reforma del Poder Judicial. En la Consejería Jurídica recayó la revisión de los detalles relacionados con los cambios en el sector energético; la construcción del andamiaje legal de la política de seguridad nacional; la revisión de los fideicomisos y el aterrizaje de los grandes proyectos de infraestructura.

Julio Scherer ha hecho de su oficina un espacio clave en la cartografía de la administración lopezobradorista. Cuenta mucho su cercanía con el presidente, pero también por sus buenos oficios y su capacidad de relacionarse con algunos de los principales personajes de la clase política y empresarial. Ha sido participante habitual de las reuniones de Seguridad Nacional y promotor de encuentros con empresarios y líderes sociales. Su relación con Andrés Manuel López Obrador data de mucho tiempo atrás, pero su colaboración más formal en el terreno político es relativamente reciente. Se integró al equipo de campaña de AMLO como coordinador territorial de Morena en los estados de Campeche, Chiapas, Oaxaca, Veracruz, Quintana Roo y Yucatán.

Con la salida de Alfonso Romo, jefe de la oficina de la Presidencia, creció la importancia del papel de Julio Scherer Ibarra como enlace entre la iniciativa privada y Palacio Nacional. A ello contribuye su buen trato y su larga trayectoria como abogado empresarial. Esta experiencia, aunada a su profundo conocimiento de la izquierda mexicana, le ha permitido funcionar como un puente eficaz entre los hombres y mujeres de empresa y los diferentes grupos que se aglutinan en torno a López Obrador y su proyecto.

En estos días de reacomodos políticos, el martes tomaron fuerza los rumores de la posible salida de Julio Scherer Ibarra de la Consejería. De manera extraoficial circuló hasta una lista de posibles sucesoras y sucesores. Los rumores provocaron cierta preocupación en el sector empresarial y en la clase política. Dichas versiones fueron desmentidas por el Coordinador General de Comunicación Social y Vocero del Gobierno, Jesús Ramírez Cuevas. Se le vio a Julio Scherer en la ceremonia del Tercer Informe Presidencial. Hubo todo tipo de interpretaciones de lo que ocurrió cuando el consejero jurídico saludó al primer mandatario. Las especulaciones se justifican.  Siempre hacen falta los puentes con Palacio Nacional.