En México no hay justicia, opinó la ministra de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) Olga Sánchez Cordero, quien concluye con su encargo el 30 del mes en curso. Al recibir un homenaje en el Instituto Mexicano para la Justicia explicó que pese a las dos décadas que lleva laborando en el máximo tribunal, mi tiempo fue limitado y mi espacio es muy limitado (...) He estado 21 años en la Corte y he tenido un tiempo y un espacio sumamente limitado para construir la justicia que nuestro país requiere .

Agregó: El tiempo, entonces, que estuve como juez constitucional yo les puedo decir que no dejé tregua, no permití pausas, tampoco omisiones. Necesité de mucha reflexión. Implica mucho esfuerzo pero también quiero compartir con ustedes que retribuye ampliamente de satisfacciones .

Durante el acto, organizado por la magistrada María del Carmen Alanís, la ministra Sánchez Cordero indicó que el tiempo de un juez constitucional se mide por la importancia que le da a la tutela de las garantías fundamentales. Nada legitima en mayor medida a una autoridad que la defensa de los derechos de las personas; nada le otorga más confianza de la ciudadanía a un órgano de poder que la defensa de los derechos de los gobernados .

Asimismo se califica por la manera de mirar los problemas. Afirmó que los jueces deberían conceptualizarse como integrantes de un tribunal constitucional y entender que tienen la facultad y posibilidad de reparar las violaciones. Hacer de su tiempo un tiempo de los derechos , reiteró.

Ésa es nuestra función. No la de resolver sólo los casos concretos, no sólo la función de determinar la invalidez de determinadas normas jurídicas, sino, adicionalmente, la de utilizar un conjunto de elementos para llevar a cabo las reparaciones .

Abundó en que la trayectoria de un juez constitucional se mide en cómo dimensione los problemas; que vaya más allá de lo jurídico y del paradigma. Tienen la tarea de defender la Constitución, y para eso y por eso votan .

Indicó que un ministro tiene el deber de mantener la homogeneidad constitucional, la condición de gobernanza y conservar la confianza en la recíproca lealtad a la Constitución de gobernantes y gobernados, a fin de garantizar que las minorías acepten como legítimas las deficiencias de las mayorías. Para ser un juez constitucional se necesita de tiempo, de mucho tiempo , en el que se conjuga la velocidad, la templanza, la fuerza, el tacto, la justicia y la verdad , aseveró la ministra.

[email protected]