Guadalajara, Jal. Martín Navarro Escutia, alias el Cebollón, de 40 años, detenido en Querétaro el pasado 7 de noviembre, fue quien accionó el lanzacohetes RPG-29 (Ruchnoy Protivotankovy Granatomyot) con el cual fue derribado el helicóptero Cougar de la Fuerza Aérea Mexicana (FAM), el 1 de mayo del 2015 en la ex hacienda Villa Vieja, en el municipio de Villa Purificación en Jalisco.

De acuerdo con información oficial, Navarro Escutia encabezaba el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) en Guanajuato y tenía pendientes órdenes de aprehensión por homicidio calificado y terrorismo, además de robo de gasolina.

El 1 de mayo del 2015, Nemesio Oseguera Cervantes, el Mencho, encabezó personalmente un operativo en las inmediaciones de la ex hacienda Villa Vieja, para derribar el aparato militar.

El transporte, que había salido de Guadalajara, era piloteado por el capitán Alonso Lara Corral y debía trasladar personal militar y de la Policía Federal para reunirse con elementos del 72 batallón de Infantería, al mando del general de Brigada José Luis Sánchez Léon, el mismo que estuvo en Tlatlaya, para iniciar un operativo especial en contra del líder del CJNG.

Ese día, varias Suburban arribaron a la comunidad de Los Achotes con aproximadamente 12 hombres, con cuernos de chivo en mano, fusiles G-36, pistolas 9 mm y 5.7 (las llamadas matapolicías), pisaron el terreno.

Nemesio Oseguera esperaba los resultados del operativo en una que había quedado atrás para esperar al helicóptero en el cual viajaban once efectivos del Grupo Aeromóvil de Fuerzas Especiales (GAFE), dos policías federales, y cinco miembros de la Fuerza Aérea Mexicana.

Aproximadamente a las 8:30 horas fue avistado el aparato militar. El Cebollón apuntó el lanzamisiles. El impacto dio en el blanco y el aparato explotó en el aire.

En el sitio de la agresión el Ejército horas más tarde aseguró: 15 armas largas (entre ametralladoras y fusiles de calibres 0.5 y 7.62 milímetros); seis cortas; dos lanzacohetes RPG; dos lanzacohetes LAW; 10 cohetes para RPG; cinco granadas de mano; 92 cargadores para diversas armas; 3,800 cartuchos de diferentes calibres; equipo de comunicaciones, chalecos antibala y fornituras.

Ahí murieron, además de Lara Corral, los capitanes segundos de Infantería Sergio Gabriel Ugalde Cortés y Julián Daniel Palacios López y el teniente de Infantería Rolando Cruz Pérez. Además del subteniente de Fuerza Aérea especialista en Electrónica de Aviación Miguel Ángel Jarquín Robles, los sargentos segundos de Infantería Alberto Sánchez García y Diego Aarón Pedraza Pérez, así como el sargento de Fuerza Aérea de Armamento Aéreo, Germán Zamora Cardoso. La lista la completaban una mujer policía federal y un militar no identificado.