La ruptura de José Antonio Yépez Ortiz, el Marro, con Nemesio Oseguera Cervantes, el Mencho, máximo líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), el grupo criminal más fuerte del país, señalado así incluso por agencias de Estados Unidos como la DEA y el FBI, no fue por enemistad, sino por 16 puntos donde cruzan ductos de Petróleos Mexicanos (Pemex), que pasan por igual número de municipios de Guanajuato.

El Marro, delincuente regional que operó siempre en Santa Rosa de Lima, ubicada en el municipio de Villagrán, escaló tras aceptar el apoyo de el Mencho, ante el acoso de los Zetas y El Golfo.

Un diferendo fue compartir ganancias del huachicoleo, delito menos riesgoso que las drogas. Creció en la zona de Santa Rosa de Lima y el respaldo del CJNG llevó a arrebatar y expulsar a los que fueron el temible brazo armado del Cártel del Golfo, del extraditado a Estados Unidos, Osiel Cárdenas Guillén, y tomando músculo con armas, rutas y gente.

Documentos de secciones de inteligencia en las secretarías de la Defensa Nacional, Marina Armada de México y de Seguridad Pública, revisados por El Economista, así como del desaparecido Centro de Información y Seguridad Nacional y documentos públicos entre ellos “Los 91 municipios” y “Tomas clandestinas de Pemex”, más información de Semáforo Delictivo, entre otros, arrojan esos resultados.

El cártel de Santa Rosa de Lima irrumpió en una zona despoblada en octubre del 2017, lo cual se hizo público a través de redes sociales e incluso tiene su propio blog, donde el Marro, rodeado de más de un centenar de personas armadas, con equipo táctico, sólo permitido a las fuerzas armadas, retó al CJNG y a las demás organizaciones criminales que operan en Guanajuato.

El mismo presidente Andrés Manuel López Obrador ha aceptado que desde que arrancó su gobierno el 1 de diciembre del 2018, a la fecha, Guanajuato ha sido reportada como una de las entidades más violentas, confirmado ello por Semáforo Delictivo.

El reporte, dado a conocer en su momento por Santiago Roel, de Semáforo, expone que se cometieron “28,816 homicidios con alto grado de violencia en el 2018, lo que significó un incremento de 15% en comparación con el 2017 o 90 muertes por día, el peor de los últimos 20 años”, desde que iniciaron las acciones federales en contra de organizaciones criminales del país desde el 2000.

Según el organismo, las entidades que reportaron incrementos de homicidios violentos, también conocidos como ejecuciones por parte de sicarios de los cárteles de las drogas, fueron “Guanajuato, donde se incrementó 141% el número de muertes”; Quintana Roo, al elevar el porcentaje a 113%, y le siguieron Jalisco, con 47%; Baja California, 35%, y Nayarit, con 32 por ciento.