Lectura 4:00 min
Confesiones de Michelle Obama
La antigua primera dama pone el acento en experiencias universales ligadas a sus vidas familiar y laboral.

Michelle Obama se esforzó durante décadas en ser alguien más que la esposa de un deslumbrante político, y refleja esa misión en su primer libro de memorias, más centrado en los altibajos cotidianos de su vida que en el brillo de su periodo como celebridad mundial en la Casa Blanca.
La ex primera dama lanzó a la venta el martes pasado su libro Becoming (Mi historia), traducido a 28 idiomas.
Convertida en un ícono progresista, Michelle promocionará sus memorias a través de una gira digna de una estrella del rock, con pláticas en estadios de Estados Unidos y el Reino Unido de la mano de famosas como la escritora Chimamanda Ngozi Adichie o las actrices Reese Witherspoon y Sarah Jessica Parker.
Decenas de miles de personas agotaron las entradas en Chicago donde tuvo lugar la primera presentación, cuyo costo oscila entre los 30 y los 3,000 dólares. La conferencia estuvo moderada por la estrella televisiva Oprah Winfrey.
Trump, un misógino
Los extractos adelantados por algunos medios han acaparado titulares, al revelar una serie de críticas de la ex primera dama al presidente Donald Trump.
“Algunas noches no podía dormir, enojada por lo que ha está sucediendo”, admite la esposa de Barack Obama en los últimos pasajes del libro.
“Ha sido angustiante ver cómo el actual presidente ha llevado a muchos estadounidenses a dudar de sí mismos y a dudar de los otros y hacerlos temer por los otros. A veces me pregunto si en algún momento tocaremos fondo”, añade.
Michelle Obama define a Trump como un “misógino” y lo condena por haber promovido, en el 2011, el falso rumor de que el entonces presidente no había nacido en Estados Unidos, algo que alborotó al sector más racista del país.
“Donald Trump, con sus insinuaciones chillonas e irresponsables, estaba poniendo en riesgo la seguridad de mi familia. Y nunca lo perdonaré por eso”, sentencia.
El resto de las memorias se alejan de la polémica, aunque no faltan reflexiones sobre su extraordinario papel como la primera esposa afroamericana de un presidente de Estados Unidos.
“Ni por un segundo pensé que el cargo sería fácil y glamuroso. Nadie a quien se apliquen los calificativos ‘primera’ y ‘negra’ podría pensarlo”, explica Michelle.
“Yo era mujer, negra y fuerte, algo que para ciertas personas quería decir ‘enojada’. Era otro cliché dañino, algo que se ha usado desde siempre para arrinconar a las mujeres que pertenecen a la minorías”, añade.
Quedar reducida a un estereotipo racista irritaba a Michelle, pero intentó no caer en esa “trampa” y mantuvo la cabeza alta, ejemplificando el lema que popularizaría durante la campaña electoral del 2016: “Cuando ellos se rebajan, nosotros nos elevamos”.
Terapia de pareja
Sus análisis sobre las divisiones de raza y clase, el machismo o la educación pública dan paso a la segunda parte del libro centrada en el comienzo de su vida con Barack Obama, de quien se enamoró con “una ráfaga de deseo, gratitud, satisfacción y asombro”.
La ex primera dama, una brillante abogada, confiesa que Barack y ella acudieron a una terapia de pareja para superar esos roces y las secuelas de un aborto espontáneo, que les llevaron finalmente a concebir mediante fecundación in vitro a sus dos hijas, Malia y Sasha.
Las memorias de Michelle prometen agitar las aguas políticas en un momento en el que comienzan a sonar posibles aspirantes demócratas para las elecciones del 2020, pero ella sigue firme ante el clamor de sus seguidores.
“No tengo ninguna intención de presentarme a ningún cargo público, nunca”, dice en su libro.