La atención de la pobreza en la niñez es prioritaria, toda vez que en esta etapa de la vida existe una mayor probabilidad de que se vuelva permanente y sus consecuencias sean negativas e irreversibles, informó el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval).

En el informe de Evaluación de la Política de Desarrollo Social 2018 destaca que las políticas públicas deben tomar en cuenta las realidades heterogéneas que viven los menores en el país.

Ello se debe a que a pesar de los avances logrados durante la presente administración, hoy al menos 20.7 millones de niñas, niños y adolescentes viven en hogares que experimentan algún tipo de pobreza.

De acuerdo con el documento, 52.3% de niños y niñas (0 a 11 años) se encontraban en situación de pobreza en 2016 (42.6 en pobreza y 9.7 en pobreza extrema), mientras que el 48.8% de los adolescentes (12 a 17 años) estaban en la misma situación (41.1 en pobreza y 7.8 en pobreza extrema).

El panorama es más complejo para los menores indígenas, quienes alcanzan porcentajes de pobreza cercanos a 80 por ciento (78.6 para las niñas y niños y 78.2 para los adolescentes), lo que refleja las desventajas que enfrenta la población indígena para el ejercicio de sus derechos.

El documento agrega que, en 2016, 77.7% de los niños entre tres y cinco años asistían a un programa del sistema educativo, mientras que el resto, 22.3%, no tenía otras posibilidades de aprendizaje fuera de las proporcionadas en el hogar.

En ese mismo periodo, menos del uno por ciento de los niños y niñas de seis a once años no asistían a la escuela, pero en los adolescentes entre doce y catorce años el porcentaje ascendió a 6.2, mientras que entre los quince y diecisiete años a 24.9 por ciento.

En cuanto a alimentación, detalló que entre los factores de riesgo para esta población se encuentra la falta de control de los peligros asociados a los alimentos, lo que promueve una mayor incidencia de enfermedades gastrointestinales.

Y es que en 2016, la tasa de muertes por enfermedades diarreicas fue de 7.1 por cada 100,000 niños menores de cinco años, mientras que en 2015, el 12.4% de los infantes presentaba desnutrición crónica, que es baja talla para la edad, y si sólo se toma en cuenta a los menores que radican en zonas rurales el porcentaje asciende a 18.9.

En el ámbito de salud, el porcentaje de niños menores de un año con esquema de vacunación completo ha tenido un incremento sostenido desde 2007, cuando el porcentaje era de 69.9%, pasando a 96.7% en 2015, de acuerdo con datos del Informe de Evaluación de la Política de Desarrollo Social 2018.

Finalmente, en el aspecto de trabajo infantil, de acuerdo con cifras de la Encuesta Nacional de Ocupación Empleo 2015, 2.5 millones de niñas, niños y adolescentes entre cinco y diecisiete años estaban trabajando, es decir, un 8.4% del total de esta población.

La mayoría de estos menores, que representa 89.6%, desempeñan ocupaciones no permitidas, situación que afecta su acceso y aprovechamiento a la educación, pues 37% de ellos no asiste a la escuela.