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Registran en cenote de Quintana Roo restos óseos de probable mujer prehispánica
Los custudios del cenote Yaakun, donde se localizó, la llamaron Yatzil, “persona amada”; de acuerdo con análisis preliminares, se trata de los restos óseos de una joven de entre 18 y 25 años que fue hallada a más de 40 metros de profundidad y su filiación y datación aún están pendientes de determinar, informó el lNAH.

Inmersión en el cenote Yaakun Gustavo García.
En el abismo diáfano del cenote Yaakun permanecen los restos de una posible mujer antigua a la que, en correspondencia con la voz maya de este cuerpo de agua, que en español se traduce como “amar”, recibe el nombre de Yatzil, “persona amada”. Procurar su conservación y el de otros contextos que yacen sumergidos en este sitio, es el objetivo de un proyecto de investigación recién instaurado, indicó el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).
En los últimos meses de 2025, la Subdirección de Arqueología Subacuática (SAS) del INAH, recibió un reporte de parte de los custodios del lugar, sobre la presencia de elementos culturales en las profundidades de esta dolina abierta, como a su vez les habían informado algunos buzos técnicos.
Tras la revisión de los datos derivados de la denuncia, mapas de georreferenciación, entre otros, se planteó el trabajo de campo en el cenote Yaakun, en Playa del Carmen, Quintana Roo.

Cráneo de un posible individuo femenino nombrado Yatzil.
Durante cinco días, el especialista Gustavo García García realizó inmersiones entre los 42 y 53 metros, en las cuales identificó y delimitó dos concentraciones arqueológicas: una zona de vasijas cerámicas; y otra con restos óseos humanos, separadas entre sí por aproximadamente 30 metros.
Con la información obtenida de este primer registro, que consideró el levantamiento fotogramétrico de ambos contextos, se formalizó el Proyecto de Investigación Cenote Yaakun, autorizado por el Consejo de Arqueología del INAH.
El arqueólogo García explica que traspasando la nube de ácido sulfhídrico, el Cenote Yaakun se abre en toda su profundidad: más de 80 metros, y es posible observar una caída en diagonal en donde se encuentran los materiales mencionados. Del lado norte, entre 42 y 46 metros, el cúmulo de huesos de Yatzil y otros que corresponden a un animal; y del lado sur, a 46, 48 y 53 metros, tres ollas globulares de probable uso doméstico, una completa y dos fragmentadas.

Restos óseos localizados al interior del cenote Yaakun.
“Varios elementos se encuentran en su posición original; sin embargo, algunos fragmentos del cráneo humano fueron removidos. Por eso insistimos en la fragilidad de estos contextos arqueológicos. La idea es que se preserven in situ y que la comunidad y los grupos de buceo nos apoyen a protegerlos”, refiere.
“En esta primera temporada de campo no llevamos a cabo recuperación de muestras de elementos óseos, únicamente extrajimos un fragmento de cerámica para su estudio. A espera de cotejar con los tipos cerámicos conocidos, por sus características observables, propias de la cultura maya de la Costa Oriental, es posible que este material pertenezca al periodo Posclásico Tardío (1200-1521 d.C.)”, detalla García García.

Vasija de cerámica localizada a 43 m de profundidad en el cenote Yaakun.
Del análisis osteobiológico, efectuado por el antropólogo físico de la SAS, Salvador Isab Estrada, fue posible identificar húmeros y radios, fémures, tibias, y la pelvis, además de la porción izquierda de la mandíbula, que conserva tres molares. La ausencia de un desgaste dental pronunciado y la pérdida premolar sugieren un rango de edad juvenil del individuo, entre los 18 y los 25 años.
Los investigadores son cautos en proporcionar una posible filiación cultural o datación de los restos de Yatzil, para lo cual habrá de esperar a la extracción de una muestra dental, que es la mejor fuente esquelética para extraer ADN bien preservado, uno de los posibles objetivos de la segunda temporada en 2027.
Investigar para proteger y salvaguardar
El proyecto arqueológico busca evitar la descontextualización, alteración y saqueo del mismo, tomando medidas como la disposición de un cerco que delimite ambas zonas, a fin de que quienes desciendan mantengan una distancia prudente. Asimismo, con el apoyo de los dueños del terreno, se insta a los grupos de buceo a no manipular, extraer, remover o vandalizar los elementos, amplió el INAH.
El arqueólogo García señala que los custodios del lugar son los principales interesados en la conservación de este patrimonio cultural, en particular de los restos óseos que, de acuerdo con el análisis preliminar de Isab Estrada, pertenecen a un individuo del sexo femenino. Los guardianes sugirieron nombrarla Yatzil.

Vasija de cerámica localizada a 43 m de profundidad en el cenote Yaakun.
A pesar de presentar un estado de conservación óptimo, favorecido por las condiciones estables del agua, como la temperatura, la luz y la profundidad, entre otros factores, ambos especialistas enfatizan la necesidad de proteger el sitio, el cual quedará inscrito en el Atlas Arqueológico de Cuevas y Cenotes de la Península de Yucatán.

Panoramica del cenote Yaakun.
