De no tomar en cuenta al medio ambiente como derecho humano y no incluir las garantías individuales en la agenda política y de desarrollo, se corre el riesgo que la urbanización sin acceso a servicios básicos como el agua, se convierta en el modelo de asentamiento urbano del siglo XXI, advirtió Naciones Unidas.

Al inaugurar el IV Seminario Internacional El Derecho al Medio ambiente sano en las Metrópolis", la coordinadora nacional del Programa de las Naciones Unidas para los Asentamientos Humanos (ONU-Hábitat), María Dolores Franco Delgado, advirtió que en las ciudades mexicanas está marcado el fenómeno de centros urbanos divididos en los que se generan cinturones de comunidades que no cuentan con servicios básicos ni tienen acceso a centros de salud, alrededor de desarrollos más pudientes.

María Dolores Franco Delgado detalló que en los países latinoamericanos presenta una reproducción acelerada de este modelo, y si se sigue con el patrón de no tomar en cuenta a los derechos humanos en la distribución de las urbes, este esquema se convertirá en el asentamiento urbano del siglo XXI.

Por su parte, el investigador del Instituto de Biología de la Universidad Autónoma de México, Luis Zambrano Gonzáles afirmó que tanto la ciudad de México, como en las distintas entidades del país, los derechos humanos, entendidos también como el derecho al acceso a los recursos naturales, quedan siempre por debajo del progreso, pues es ahí en donde se encuentra el dinero.

Abundó en que destruir un ecosistema provoca más desigualdad social y promueve, por ello, mayor violación a los derechos humanos.

Al respecto el presidente de la Comisión de Derechos Humanos, Luis González Placencia, opinó que habría que buscar un mecanismo que armonice la concepción de progreso con la progresividad de los derechos.

El ombudsman capitalino, recomendó no permitir desarrollo habitacionales ni asentamientos urbanos en lugares que no cuenten con las capacidades necesarias para ser sustentables.

ana.langner@eleconomista.mx

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