Desde su oficina, el rector de la Universidad Iberoamericana de la Ciudad de México, David Fernández Dávalos, relata que a seis años de que se suscitara el movimiento estudiantil #YoSoy132, las condiciones que impulsaron las multitudinarias protestas estudiantiles siguen ahí.

El desencanto con el sistema de partidos, la falta de canales de participación política para los jóvenes y la falta de oportunidades en general persisten aunque, considera, la chispa para que los estudiantes pudieran salir de nuevo a las calles no será a partir de la visita de un candidato como sucedió hace un sexenio, sino puede venir ante alguna anomalía en la organización electoral.

“Lo que no tienen los jóvenes son las posibilidades de participar o canales de participación organizada (...) Tenemos como desafío en el país es entonces ofrecer los cauces de participación democrática y de construcción de un país”, afirma.

Hace un sexenio se dio una “anécdota” que se convirtió en un movimiento social “por las condiciones sociales y de control de los medios de comunicación, particularmente, fue como se desarrolló el movimiento”, precisa Fernández Dávalos, quien agrega que en las posibles visitas que están por venir de los candidatos a la Presidencia a la Universidad Iberoamericana es poco probable que haya nuevamente un momento como aquél.

“Es posible ver manifestaciones críticas a uno y otro candidato, es posible que haya preguntas incómodas, o que haya rispidez o lo que sea, pero no creo que dé una anécdota que propicie un movimiento, me parece que el movimiento se puede propiciar si existe alguna voluntad o injerencia indebida para entorpecer el proceso electoral, o para indebidamente orientarlo en alguna dirección, en esas condiciones me parece que sí hay la posibilidad de un movimiento y de un movimiento vigoroso, articulado principalmente por los jóvenes”, señala.

El rector afirma que “las instituciones electorales por sí mismas, independientemente de la bondad o maldad de quienes estén ahí adentro, son excluyentes, es decir, favorecen a los que tienen posibilidades, recursos, alianzas, capital económico y político, y excluyen a quienes no lo tienen (...) nuestras instituciones electorales, la verdad es que no están incorporando a buena parte de la población que está excluida”, dijo.

Mayo, hace seis años

El 11 de mayo del 2012, la visita de Enrique Peña Nieto, entonces candidato a la Presidencia de la República a la Universidad Iberoamericana desató todo tipo de ideas que se multiplicaron en los estudiantes.

Al salir del Auditorio de la institución a Peña Nieto lo esperaban ya cientos de estudiantes que recordaron con pancartas los conflictos de Atenco mientras era gobernador del Edomex.

Unas horas después de la manifestación universitaria, figuras políticas como Pedro Joaquín Coldwell, —ahora secretario de Energía y entonces presidente del PRI—, tildaría las manifestaciones como “intolerantes”; el vocero del PVEM, Arturo Escobar, insinuaría que había infiltrados en la manifestación, aseveraciones que se las llevaría el tiempo, no antes sin avivar al primer gran movimiento estudiantil del nuevo siglo en México.