Lectura 5:00 min
La reforma electoral de la presidenta Claudia Sheinbaum

Opinión
Como era de esperarse, los liderazgos de los partidos de oposición se desgarran las vestiduras con las modificaciones propuestas por la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, en la iniciativa de reforma electoral que presentó hace unos días y que enviará en breve al Congreso de la Unión para su análisis, estudio, discusión y, en su caso aprobación.
En tanto, los personeros de la oposición pegan el grito al cielo por la osadía de la titular del Poder Ejecutivo Federal de atentar contra la democracia mexicana y crear un auténtico instrumento de control político para privilegiar a Morena rumbo a las elecciones intermedias de 2027 y las presidenciales de 2030, con la finalidad de que el partido guinda prevalezca en el poder. La mayor parte de los senadores del PVEM -aliado de Morena- externaron que votarán en contra de la reforma propuesta.
La iniciativa de reforma electoral de la presidenta Claudia Sheinbaum, de acuerdo con lo presentado en la conferencia “La Mañanera del Pueblo” del miércoles 25 de febrero, contempla: Reducir en 25% el gasto en la organización electoral, mediante la disminución de los recursos públicos destinados al Instituto Nacional Electoral (INE), a los Organismos Públicos Locales Electorales, al financiamiento de los partidos políticos y de los Tribunales Electorales.
También, reducir de 126 a 96 el número de integrantes del Senado de la República, eliminar a lista de las cúpulas partidistas (la lista de legisladores de representación proporcional impuesta por los partidos políticos) y obligar a todos los que aspiran a ocupar una curul de las 200 diputaciones federales de representación proporcional a presentarse frente a los ciudadanos a buscar el voto popular, es decir, se verán obligados a hacer campaña electoral, como lo hacen los aspirantes a las 300 diputaciones federales de mayoría relativa.
Así mismo, en la iniciativa de reforma se plantea la reducción de salarios y bonos para consejeros electorales y altos funcionarios del INE en apego a la reforma del artículo 127 que establece que nadie puede ganar más que presidenta, así como la eliminación de la duplicidad de funciones de organismos locales (OPLES).
Además, propone reducir el gasto tanto en el Congreso de la Unión y de los congresos locales mediante la homologación del monto de las prerrogativas a legisladores. En el plano municipal se propone la reducción del número de regidurías que se fijarán en función de la población hasta un máximo de 15.
De igual manera, se busca fortalecer las labores de fiscalización del INE; se prohíben las aportaciones en efectivo, y los recursos se manejarán en el sistema financiero; se promoverá el uso de tecnologías en fiscalización de recursos. Se plantea reducir de 48 a 35 minutos los tiempos de radio y televisión en las campañas electorales; para promover el voto de los mexicanos en el extranjero se elegirán a 8 diputados migrantes.
Se contempla eliminar los Programas de Resultados Electorales Preliminares (PREP) para que al momento de concluir la votación arranquen de inmediato los cómputos distritales -como ocurre ya en la CDMX-; ampliar la democracia participativa para fortalecer los mecanismos como el referéndum, plebiscito, consulta popular y revocación de mandato.
Se propone también eliminar el nepotismo para evitar heredar los cargos entre familiares y se establece la no relección inmediata a partir de 2030, así como regular el uso de la Inteligencia Artificial durante las campañas electorales, prohibir el uso de “bots” y otros mecanismos artificiales en las redes sociales
En cuanto a la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión, se preservan los 500 diputados federales, 300 se elegirán en igual número de distritos electorales y los 200 de representación proporcional, 97 que no ganaron, pero obtuvieron mayores votos accederán a una curul; habrá 95 de votación directa por circunscripción y 8 electos por mexicanos en el exterior.
Las economías que se generen – estimadas entre 12 y 13 mil millones de pesos- en caso de aprobarse la reforma, se invertirán en salud y educación en beneficio del pueblo, explicó la presidenta Sheinbaum, quien rechazó que si no se aprueba la reforma sea un fracaso para ella, ya que los ciudadanos dirán que la presidenta cumplió lo que propuso en los 100 puntos al inicio de su gobierno.
Incluso, la presidenta de México consideró que sería una victoria porque “no me dejé presionar”. Destacó que no es una ocurrencia lo que se plantea en la iniciativa de reforma electoral, sino es algo razonado, es lo que quiere la gente que fue consultada y encuestada. Indicó que como titular del Poder Ejecutivo Federal está obligada a enviar -en la iniciativa de reforma- lo que quiere la gente, la cual no quiere más lista de cúpulas.
Resaltó que no se trata de quitar autonomía del INE, sino que se reduzca su monto de financiamiento. “Nada de estos despilfarros que hay ahora. ¿Por qué un consejero electoral tiene que ganar 300 mil pesos? Tiene que haber austeridad republicana”, apuntó.
Esta reforma electoral presenta, en mi opinión, modificaciones sencillas y razonables que responden a la exigencia ciudadana, como la eliminación de los “diputados de lista”, la disminución de gastos; la no relección, no nepotismo, más fiscalización y democracia participativa. Sin embargo, en México el deporte nacional es complicar las cosas para sacar raja política. Veremos qué deciden los legisladores.
