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Opinión

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El premio que comenzó hace 29 años

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Antonio Domínguez Sagols | Columna invitada

Antonio Domínguez Sagols

Hace algunos días compartía una reflexión que para mí tiene un significado especial. Hace 29 años nació un Plantel Azteca en la Ciudad de México y, con el paso del tiempo, comenzaron a surgir preguntas que parecían sencillas, pero que terminarían marcando una ruta: ¿qué pasaría si una escuela pudiera hacer algo más que enseñar materias tradicionales? ¿Qué pasaría si además de formar estudiantes, formáramos personas con carácter, liderazgo y valores?

En aquel momento no teníamos todas las respuestas. Lo único que teníamos era una convicción, la educación debía ir mucho más allá de transmitir conocimientos.

Años después, hace nueve años, esa visión comenzó una nueva etapa. Lo que había nacido en un solo plantel empezó a llevarse a muchas escuelas en distintas partes del país. La intención era sencilla en apariencia, pero enorme en su alcance: construir un modelo educativo donde el carácter, los valores, la ciudadanía activa, la creatividad y el liderazgo dejaran de ser temas secundarios y se convirtieran en parte central de la formación de los estudiantes.

Y hoy, viendo hacia atrás, entiendo algo que muchas veces olvidamos, la educación tiene sus propios tiempos.

Vivimos en una época donde casi todo se mide por la inmediatez. Queremos resultados rápidos, cambios visibles y respuestas instantáneas. Si un proyecto no genera frutos en poco tiempo, pareciera que no funciona. Pero la educación trabaja con personas y los seres humanos no se transforman de la noche a la mañana.

Por eso recientemente recibimos una noticia que nos llena de orgullo y, sobre todo, de responsabilidad, el Modelo Educativo Azteca a traves de nuestro Plantel en León, Guanajuato obtuvo el primer lugar mundial en formación de carácter y valores dentro del Global Schools Prize, de la Fundación Varkey, una competencia internacional donde participaron más de 3000 escuelas de todo el mundo. El reconocimiento se entregó en el marco del Education World Forum, la reunión de ministros de educación de todo el mundo en Londres el pasado 19 de mayo.

Pero debo decir algo con total claridad, lo más importante no es el premio. Lo verdaderamente importante es aquello que el reconocimiento representa. Los criterios de selección consideran el impacto real en la vida de los estudiantes y sus comunidades, además de la formación integral de las personas y justamente esa ha sido nuestra apuesta durante todos estos años, formar jóvenes con altos estándares académicos, pero también ciudadanos con principios sólidos.

Porque el carácter no se desarrolla mediante discursos; se forma a través de experiencias.. El carácter se desarrolla por medio de 6 virtudes que contienen 24 fortalezas. En nuestras escuelas la virtud de la Templanza es fundamental. Para fortalecerla entre otras cosas usamos la Tiendita Honesta, que es la tienda de comida de la escuela que no tiene quien la atienda, los alumnos solos revisan el precio, pagan en la caja y si se necesita toman su cambio sin que nadie los vigile. El Cáncer de la corrupción que vivimos todos los días en México nunca va terminar si no empezamos en las escuelas.

Hoy vivimos tiempos dificiles. Escuchamos constantemente sobre violencia, polarización, pérdida de confianza y un debilitamiento del tejido social. Frente a ello solemos pensar inmediatamente en nuevas leyes, nuevas instituciones o nuevas políticaspúblicas. Y sin duda son importantes. Pero pocas veces nos detenemos a plantear una pregunta de origen, ¿qué tipo de personas estamos formando?

El propio modelo define el carácter como la capacidad de enfrentar la vida con valentía, valores y adaptabilidad al cambio. Creo profundamente que ahí está la verdadera transformación.

Estamos convencidos en Fundación Azteca que cuando forjas carácter y valores el rendimiento académico es consecuencia y con ambos el éxito está asegurado. Este es el camino y la visión que Ricardo y Ninfa Salinas nos han fijado y que con su liderazgo hoy ha dado grandes frutos, el Global Teacher Prize es uno de los premios más importantes a nivel mundial en el ámbito educativo.

Sí se puede apostar por una educación que no solo enseñe conocimientos, sino que forme personas con carácter, valores, liderazgo y compromiso con su comunidad. Estoy convencido de que el futuro de nuestro país comienza en las aulas, y este modelo ha demostrado ser de clase mundial y que funciona. Espero que algún día no muy lejano, exista algún gobierno que SÍ apueste por la educación como el programa social por excelencia, que mueve de la pobreza en definitiva a sus beneficiarios.

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Antonio Domínguez Sagols

Director General de Fundación Azteca de Grupo Salinas

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