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Opinión

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Me rindo: viva el futbol

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Jonathan Ruiz Torre | Parteaguas

Jonathan Ruiz Torre

Que el Mundial sería un fracaso: esa predicción falló. Que sería un negociazo para todos los hoteles del país, también resultó una falsedad.

El juego jaló nuestros ojos, consumió nuestro tiempo y, si solo habla nuestra parte pasional, coincidiremos en que esta fiesta cumplió. Pero, como en todo buen festejo, perdimos de vista que llegaría el final. El Mundial nos deja vacíos a partir de este lunes.

Salvo por España, los demás vivimos un luto. Durante semanas coincidimos en las conversaciones. Los más viejos platicaron con los que vienen llegando.

Ahora, al no haber algo que ver todos juntos en pantalla, hemos de volver a nuestra isla.

Hoy dejamos de ser mexicanos a secas para ponernos camisetas políticas: las azules, las verdes, las guindas, las naranjas. Fue bueno mientras duró.

También nos llega la cuenta. Les tengo la noticia de que debemos regresar al trabajo.

¿Cómo les fue en los negocios estos días? Les juro que hubo juntas de trabajo durante junio y julio. Pero comprendo que ustedes pudieron perderse algunas.

¿A quién se le ocurre citar a una comida laboral el 15 de julio, cuando Argentina habría de saldar cuentas con Inglaterra? Ni hablar de quienes querían cerrar tratos en los días en los que “Morita” pasó de semidesconocido a héroe nacional.

Pero, señoras y señores, hay que ponerse a firmar y a revisar pendientes. Permítanme aguar el momento, pero alguien debe pagar tanta cerveza, cuya cuenta nos llegará por la ruta del estado de cuenta.

Como periodista de negocios, mi deber es informar sobre algunas pistas de los resultados económicos de esta atípica temporada.

Tal vez no quieran ver lo que pasó en el Aeropuerto Internacional de Cancún, que administra Asur, de Fernando Chico Pardo.

El primer partido, el de México contra Sudáfrica, ocurrió el 11 de junio. La final se disputó ayer, en un duelo en el que España venció por un gol a Argentina.

Lo que quiero decir es que el Mundial ocurrió principalmente el mes pasado. Por eso me cuesta trabajo entender lo que reporta la empresa Aeropuertos del Sureste.

Esta compañía informó que recibió a 2 millones 113 mil 170 pasajeros en Cancún durante junio. Es un número grande, pero obsérvenlo con detalle.

El año pasado, en el mismo mes, dio la bienvenida a 2 millones 387 mil 215 individuos.

Es aritmética simple: se cayeron los visitantes. A Cancún, el principal balneario nacional y puerto aéreo de entrada para muchos pasajeros de Estados Unidos, Europa y África, llegaron 274 mil visitantes menos en este año peculiar y futbolero respecto de un año relativamente normal como 2025.

Hay más datos que validan que, en lo económico, el éxito está en duda y que los hechos rebasaron nuestras emociones. Los aportó Deloitte.

Esta firma se presenta como una red global de servicios profesionales que brinda asesoría de riesgos a casi el 90% de las empresas Fortune 500. Se juega su reputación con sus estudios.

La empresa reunió varios datos que dio a conocer el viernes para explicar cómo nos fue con el Mundial. ¿Qué dijo?

Que el impacto económico fue 7% menor de lo esperado; que los empleos temporales generados se quedaron 10% por debajo de la estimación, y que esta celebración aportará 0.12% al PIB este año, una cifra también ligeramente inferior a la prevista.

Y que México recibió por el Mundial a 494 mil turistas, algunos de los cuales vimos “volar” en el Paseo de la Reforma. Pero ese número está muy debajo de los 836 mil estimados inicialmente.

¿Una razón? El dynamic pricing: “México se convirtió en una de las sedes más caras, ya que el precio dinámico generó una gran brecha de precios entre sedes, lo que redujo la atracción de turistas internacionales, concentrando la demanda en ciertos segmentos de consumidores nacionales”, expuso Deloitte.

Ni hablar: no nos fue bien en los negocios. Pero el Mundial fue un éxito para la FIFA y, lo más importante, para mi familia, para la de ustedes y para quienes queremos vernos juntos de nuevo, en tiempos en los que separarnos resulta políticamente rentable. Viva el futbol.

Jonathan Ruiz Torre

Comunicólogo por la UANL, con estudios sobre Mercados de Petróleo, Gas y Energía en la Universidad de Houston. Fue reportero y editor de información de Negocios en Milenio, El Norte y en Reforma, en donde fundó la columna institucional Capitanes. Fue Director General de Información Económica en El Financiero y fundador de la revista Bloomberg Businessweek México. Como Director General de Proyectos Especiales de El Financiero encabezó los esfuerzos de contenidos digitales de la organización. Desde 2014 escribe su columna Parteaguas, dedicada a negocios disruptivos y tecnológicos, que tiene réplica en un podcast: Parteaguas Diario y en redes sociales @parteaguasclub.

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