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Leer y analizar los reportes a medias engaña

Eduardo Ruiz-Healy | Ruiz-Healy Times
El Inegi publicó esta semana siete reportes sobre la economía que cubren tres momentos: abril, mayo y la primera quincena de junio de 2026, comparados contra 2025. Ninguno miente pero. juntos, desmienten la idea de que el país va bien.
El IGAE, Indicador Global de la Actividad Económica, indica si la economía avanza o no. En abril creció 2.2% frente a abril de 2025. Suena bien, pero el acumulado de enero a abril es de 0.7%. Casi nada.
El IMOAM, Indicador Mensual Oportuno de la Actividad Manufacturera, es un cálculo anticipado de cómo marcha la manufactura. En mayo estima una caída de 0.1% contra mayo de 2025. La producción de las fábricas está estancada. Y sin embargo, las exportaciones batieron récord. La Balanza Comercial de Mercancías de México muestra que el país exportó 72,000 millones de dólares, 32.6% más que un año antes. La trampa está en el detalle: ese empuje lo cargan las manufacturas no automotrices, mientras los autos apenas se movieron, justo el sector más expuesto a la revisión del T-MEC que arranca el 1 de julio.
La ENEC, Encuesta Nacional de Empresas Constructoras, mide lo que reportan las propias empresas constructoras. El IGAE presume que en abril la construcción creció 10.2% anual, pero las empresas reportan apenas 0.4% y recortaron 2.5% de su personal frente a abril de 2025. Un crecimiento que despide gente no es crecimiento.
La EMS, Encuesta Mensual de Servicios, mide los servicios privados. En abril, contra el mismo mes de 2025, cayeron 2.1%. El transporte se hundió 8.1% y los restaurantes y hoteles, 8.4%.
La EMEC, Encuesta Mensual sobre Empresas Comerciales, mide al comercio. También en abril, frente a 2025, el mayoreo subió 9.4% y el menudeo, 4.5%. Es lo único que de verdad va bien.
La ENOE, Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo, mide el trabajo. En mayo el desempleo fue de 2.8%, bajo a nivel mundial, pero por encima del 2.4% de marzo y diciembre pasados. Buena parte de ese repunte es estacional, y la cifra ajustada, 2.7%, confirma que la cantidad de empleo no mejora. Lo que sí se deteriora es su calidad. Contra mayo de 2025, la informalidad subió a 55.2% y las condiciones críticas de ocupación, a 38.7%. El empleo formal de nómina perdió 281,000 plazas y el autoempleo ganó 428,000. Por salarios, la realidad es dura: 46.6% de los ocupados gana hasta un salario mínimo, 31.4% de uno a dos, 5.6% de dos a tres, 2.2% de tres a cinco, y solo 0.8% más de cinco salarios mínimos. Otro 4.7% no recibe ingresos. El país no genera empleo, genera autoempleo de subsistencia.
El INPC, Índice Nacional de Precios al Consumidor, mide la inflación. En la primera quincena de junio de 2026 bajó a 3.55% anual, desde 4.51% un año antes. El detalle es que el componente de fondo sigue en 4.12% y el alivio lo trajeron unas cuantas verduras, no la disciplina de los precios: en quince días, el jitomate se desplomó 23.98%, el chile poblano 28.33% y el huevo 4.51%.
Los datos que presume el gobierno lucen bien: crece la economía, exporta como nunca, casi no hay desempleo y la inflación cede. Pero los datos corroboran que la producción no despega, las ventas de autos caen ante la revisión del T-MEC, el empleo se informaliza y se precariza, y la desinflación depende de unas verduras.
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