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Opinión

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La ilusión de la foto fija inflacionaria

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Enrique Campos Suárez | La gran depresión

Enrique Campos Suárez

Si la inflación fuera una foto fija, no habría más que estar de plácemes por el dato de una inflación general anual de 3.37% al cierre del mes pasado. Pero el comportamiento de los precios tiene muchas capas y la combinación de todas ellas cuenta la historia de la inflación en la economía mexicana.

De entrada, llama la atención que el subíndice que mayor inflación acumula a lo largo de un año, incluso en medio de las presiones que generan muchos de los indicadores de la inflación subyacente, es aquel que retrata los incrementos en los precios de las tarifas gubernamentales.

El trabajo sucio de regresar la inflación a la meta del Banco de México recae en los precios de las mercancías y los alimentos, incluso con la bota al cuello del famoso Paquete Contra la Inflación y la Carestía (Pacic), que, con la presión presidencial, obliga a las cadenas de suministro al menudeo a sacrificar sus márgenes, mientras que los precios que dependen de un plumazo oficial corren en sentido contrario.

El subíndice de Tarifas Autorizadas por el Gobierno –sean federales, estatales o municipales– evidentemente presiona los costos regulatorios para el ciudadano y genera efectos de segundo orden por su traspaso inmediato a los costos de operación de las empresas. Este régimen había prometido que los aumentos no superarían la inflación.

No puede ser más que una buena noticia que el Índice Nacional de Precios al Consumidor al cierre de junio del 2026 registre una inflación anual de 3.37%; es todavía mejor noticia que el Índice de Precios al Consumidor de la Canasta de Consumo Mínimo haya tenido una variación mensual de -0.66% y con ello un registro de 3.04% a tasa anual. Ambos indicadores están dentro del rango ya aceptable de la meta del Banco de México.

Pero, en esas capas que tiene la inflación, hay que ver que la inflación no subyacente –que quizá debería llevar el nombre mediático de la inflación más volátil– tuvo un retroceso mensual de -2.04%, a un registro anual de apenas 1.11 por ciento. Esa sensación de triunfo, que vaya que se utiliza políticamente por parte del régimen, merece varias consideraciones.

Primero, que la curva del comportamiento del índice de precios más volátiles habitualmente baja en esta época del verano. También hay que ver que, así como las dos estrellas de la baja inflación de junio fueron el jitomate y el huevo, del otro lado el aguacate tuvo una variación mensual de 24%, de la mano de incrementos importantes en la cebolla, la papa y la naranja.

La foto fija de junio nos muestra precios volátiles más bajos en promedio, pero la inflación que está en el corazón de la formación de precios nos sigue contando una historia que no coincide con las voces triunfalistas de haber vencido la inflación.

La inflación subyacente acumula 64 meses fuera del rango objetivo del Banco de México, no como pronóstico, sino como una meta puntual. Son cinco años y 4 meses en los que las mercancías y, en especial, los servicios acumulan incrementos en sus precios que no parecen ceder.

Bien por el dato estático de la inflación general, pero todavía no hay nada que celebrar.

La foto fija de junio nos muestra precios volátiles más bajos en promedio, pero la inflación que está en el corazón de la formación de precios nos sigue contando una historia que no coincide con las voces triunfalistas de haber vencido la inflación.

Enrique Campos Suárez

Su trayectoria profesional ha estado dedicada a diferentes medios. Actualmente es columnista del diario El Economista y conductor de noticieros en Televisa. Es titular del espacio noticioso de las 14 horas en Foro TV.

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