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La fiesta del fútbol también debe ser inclusiva

Mónica Guadalajara es Country Manager para México, Latinoamérica y el Caribe de Ottobock México.
El Mundial 2026 se disputa en 16 estadios repartidos en ciudades de tres países: México, Canadá y Estados Unidos. Este hecho es histórico porque no se ha construido ningún campo de futbol, sino que se han aprovechado todas las instalaciones existentes con remodelaciones y adaptaciones en algunos de ellos.
Este es el caso del estadio Azteca de la capital mexicana donde se celebró la inauguración, el cual tiene 60 años y tuvo que ser sometido a un mejoramiento con una inversión de más de 3,000 millones de pesos para cumplir con los requisitos de la FIFA. Se renovó la cancha con un sistema híbrido de pasto natural, se crearon nuevas zonas de esparcimiento y áreas VIP; más de 2,000 metros cuadrados de pantallas LED y 40 km de fibra óptica para conectividad, mejoras en seguridad y sistemas de audio; pero donde también tuvieron que mejorar fue en la parte de accesibilidad.
Para garantizar el acceso de todos los asistentes, incluyendo personas con discapacidades, movilidad reducida, entre otros; se diseñaron espacios para facilitar la entrada y la movilidad de las personas con discapacidad física; se instalaron sanitarios accesibles, elevadores e incluso se habilitaron mejoras tecnológicas en el sitio web para que fuera accesible. La FIFA establece una guía relativa a cómo deben ser los edificios deportivos y uno de los puntos se refiere a la accesibilidad (2.8) en donde detalla y describe cómo debe ser el diseño de los mismos para garantizar que los estadios sean inclusivos.
Entre los elementos destacan: espacios reservados para usuarios de sillas de ruedas, asientos para acompañantes o asistentes, rutas accesibles desde estacionamientos y transporte público, elevadores y circulación sin barreras, sanitarios accesibles en los distintos niveles de las gradas, accesos prioritarios y controles adaptados, señalización visual, táctil y auditiva, asistencia de movilidad y orientación dentro del estadio, áreas sensoriales o espacios tranquilos -esto se cumple en muchas sedes de Estados Unidos y Canadá- y boletos especiales para los visitantes con discapacidad, lo que la organización denomina como Accessibility Tickets.
En sus recomendaciones, la FIFA también da directrices en cuanto a las vías de acceso, la señalización necesaria y la creación de dos perímetros concéntricos de seguridad que crean tres zonas principales dentro de los alrededores del estadio.
Este aspecto de los eventos deportivos es de gran relevancia si tomamos en cuenta el dato de la guía de accesibilidad 2015 del Comité Paralímpico que dice que el porcentaje real de personas que necesitan infraestructuras y servicios accesibles supera el 20 % de la población en cualquier momento; entonces en el caso del mundial, si consideramos el total de aficionados que asistirán a ver los 104 partidos en las 16 sedes, son más de 5.5 millones de espectadores, lo que significa que más de 1 millón de personas requerirán instalaciones accesibles, apoyos y accesos al estadio cortos y de fácil aproximación.
De los 16 estadios, tres están en México (Azteca en CDMX, Guadalajara y Monterrey), 2 en Canadá en las ciudades de Toronto (BMO Field) y Vancouver (BC Place) y 11 en Estados unidos en las ciudades de Atlanta, Boston, Dallas, Houston, Kansas City, Los Ángeles, Miami, Nueva York (MetLife Stadium donde se jugará la final), Filadelfia, Área de la Bahía de San Francisco (Levi’s Stadium) y Seattle.
En términos generales, los 16 estadios sede del Mundial 2026 tienen un nivel de accesibilidad alto a muy alto, ya que deben cumplir no solo con los requerimientos de la FIFA, sino también con la normativa local -ADA en Estados Unidos, estándares canadienses y en nuestro país el Manual de Normas Técnicas de Accesibilidad, que es el marco técnico para la capacitación, el diseño, la modificación y el mejoramiento del entorno físico de la Ciudad, para hacerla más funcional y segura para todas y todos, bajo el concepto de diseño universal.
Por diseño, capacidad y experiencia previa en grandes eventos, los tres estadios que destacan en este sentido son el SoFi Stadium de Los Ángeles, Mercedes-Benz Stadium en Atlanta y Levi’s Stadium en la Bahía de San Francisco. Estos recintos fueron construidos recientemente e incorporan accesibilidad desde el diseño inicial, con múltiples plataformas para sillas de ruedas, elevadores amplios, sanitarios accesibles distribuidos por todo el estadio y sistemas modernos de asistencia.
Es importante destacar que Estados Unidos es de los países a nivel mundial que mejores estándares tiene en lo que respecta a accesibilidad. En el caso de México, el interior de los estadios de Monterrey y Guadalajara es de primer nivel ya que son de reciente construcción. Por su parte, el estadio Azteca, debido a su antigüedad, no fue diseñado en su origen con los estándares que se implementan actualmente. Sin embargo, con la remodelación se mejoraron muchos aspectos, aunque algunos usuarios sí han llamado la atención sobre el hecho de que algunas rampas están demasiado inclinadas para que un usuario de silla de ruedas pueda subirlas sin asistencia.
Los estándares de accesibilidad marcan una inclinación máxima para rampas de 1:12. Esto significa que, por cada unidad vertical de elevación, debe haber al menos 12 unidades horizontales. Para rampas que tendrán un uso ocasional o en situaciones donde el espacio es limitado, se puede considerar una inclinación de 1:10 como máximo. También debe considerar un ancho mínimo de 1.20 metros para permitir con comodidad y seguridad el paso de sillas de ruedas.
El otro elemento en donde tanto el estadio de la capital como el de Guadalajara tienen debilidad es en la llegada a los mismos debido al trazado y complicaciones de las vías y calles aledañas para el primero o por su lejanía de la ciudad, como el caso del campo jalisciense. La recomendación en estos casos es poner a disposición de las personas con movilidad reducida suficientes sillas de ruedas para trasladarlos desde los autobuses o vehículos hasta el estadio, acompañarlos y señalizar correctamente también fuera del campo.
Este Mundial es sin duda un reto logístico dada la cantidad de sedes y las distancias, pero la accesibilidad no debe ser solo un requisito, sino un derecho que debe ser garantizado en cada rincón del estadio y de las ciudades.
*La autora es Country Manager para México, Latinoamérica y el Caribe de Ottobock México.
Contacto: monica.guadalajara@ottobock.com.mx