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Estados crecen su autonomía financiera al comienzo del 2026

Durante el primer trimestre del presente año, los ingresos de libre disposición crecieron 8.5% anual; representaron 50.8% de los recursos totales de las entidades del país.

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 foto archivo ee

Rodrigo A. Rosales Contreras

Al inicio del presente año, la autonomía financiera, medida a través de los ingresos de libre disposición (ILD), aumentó en las entidades mexicanas, brindando mayor flexibilidad a los gobiernos subnacionales para cubrir necesidades públicas.

De acuerdo con datos de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), los IDL sumaron 1.59 billones de pesos en los estados del país durante el primer trimestre del 2026, a excepción de Tlaxcala, que al no contar con deuda pública, no es objeto de la medición del Sistema de Alertas. Este monto significó un alza de 8.5% anual.

Los ingresos de libre disposición, según la Ley de Disciplina Financiera, se integran por los ingresos locales y las participaciones federales, así como los recursos que, en su caso, reciban del Fondo de Estabilización de los Ingresos de las Entidades Federativas y cualquier otro recurso que no esté destinado a un fin específico.

Estos recursos, más las transferencias federales etiquetadas y el financiamiento neto, conforman los ingresos totales de las entidades federativas. Para el primer trimestre del presente año, los IDL representaron 50.8% de los ingresos totales de los estados, 0.7 puntos porcentuales más respecto a igual periodo del 2025.

La importancia de los ingresos de libre disposición radica en que son recursos financieros que los estados y municipios pueden usar y distribuir con flexibilidad para cubrir necesidades públicas, pues no tienen un destino específico asignado como el gasto programable.

Es decir, brindan autonomía financiera y gobernabilidad a las autoridades subnacionales, ya sea para atender emergencias imprevistas, cubrir gastos operativos esenciales, impulsar proyectos estratégicos o cumplir con un balance presupuestario sostenible (no gastar más de lo que se recauda).

Uno de los usos más comunes de las entidades es la afectación de participaciones federales como garantía o fuente de pago en la adquisición de una obligación financiera; en promedio, el porcentaje de participaciones afectado en los estados asciende a 51.8 por ciento.

Sigue la brecha

Sin embargo, aún existe una gran brecha entre las entidades federativas del país en cuanto a la autonomía financiera de la que gozan.

Ciudad de México es el gobierno con mayor flexibilidad, pues del total de ingresos captados en el primer trimestre del año, 91.9% corresponden a ingresos de libre disposición.

Dicho porcentaje presenta una gran brecha con el segundo lugar, que fue Quintana Roo con 58.7%, no obstante, sobresale que más de la mitad de sus recursos provienen de los ILD. Otros estados con una proporción superior a 50% fueron Nuevo León, Estado de México, Chihuahua, Querétaro, Baja California y Coahuila.

En tanto, Guerrero fue el estado con la menor autonomía financiera, ya que del total de sus ingresos, solamente 28.6% emana de los ingresos de libre disposición; en la parte baja, con un rango menor a 40%, se colocaron Campeche, Michoacán, Chiapas, Colima, Hidalgo, Zacatecas y Oaxaca.

Respecto a los IDL del primer trimestre del 2025, únicamente cuatro estados registraron variaciones negativas en la captación de ILD: Querétaro, Tabasco, Sinaloa y Campeche.

Mientras los mayores crecimientos, que fueron de doble dígito, se dieron en Veracruz, Durango, Ciudad de México, Nayarit, Morelos, Nuevo León y San Luis Potosí; en general, el aumento de estos recursos en la mayoría de las entidades manifiesta dinamismo en la recaudación tributaria.

Los montos de ILD más bajos, por debajo de 15,000 mdp, se dieron en Nayarit, Campeche, BCS y Colima

Rodrigo A. Rosales Contreras

Editor de Urbes y Estados. Periodista y economista especializado en análisis de indicadores macro y micro.

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