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Campo, focos rojos; cae producción de granos

Marco A. Mares | Ricos y poderosos
En el campo mexicano se encendieron los focos rojos.
La voz de alerta indica que México está perdiendo capacidad para producir granos básicos: maíz, sorgo, trigo, frijol, arroz palay y soya.
Este año 2026, se registraron menores volúmenes de producción respecto de los que se observaron en el año 2018.
Los números indican menor producción, menos superficie cosechada, y menor rendimiento promedio.
La producción de granos está estancada desde el inicio del gobierno de Andrés Manuel López Obrador, hasta la fecha.
Se trata de una caída estructural, advierte el Grupo de Consultoría de Mercados Agrícolas (GCMA), encabezado por Juan Carlos Anaya.
El deterioro de la producción no se limita a un solo cultivo.
No es una especulación o una declaración de algún representante de algún partido político.
El diagnóstico corresponde al análisis de las cifras oficiales.
Con base en la información del Servicio de Información Agroalimentaria y Pesquera (SIAP) –organismo dependiente de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader) que genera, integra, analiza y difunde las estadísticas del sector agroalimentario y pesquero– el GCMA, señala que en ocho años la producción de granos cayó 13 por ciento.
Entre 2018 y 2026, la producción total pasó de 36.45 a 31.71 millones de toneladas: 4.74 millones menos.
Se registra una pérdida sostenida en la capacidad productiva en los principales granos.
En el mismo periodo, la superficie cosechada disminuyó 11.4% y el rendimiento promedio bajó de 3.38 a 3.32 toneladas por hectárea.
Lo más grave es que la contracción ocurre al mismo tiempo que crecen el consumo nacional y las necesidades de abasto de las cadenas alimentaria, pecuaria e industrial.
La menor producción nacional incrementa la presión sobre las importaciones y reduce el margen de respuesta ante choques externos.
El maíz, base de la alimentación nacional y principal insumo de las cadenas pecuaria e industrial, redujo su producción de 27.17 a 24.10 millones de toneladas.
La superficie cosechada cayó cerca de 591 mil hectáreas y el rendimiento nacional de 2026, de 3.69 toneladas por hectárea, permanece por debajo de las 3.81 toneladas por hectárea de 2018.
Trigo y el frijol concentran las mayores caídas.
El trigo perdió 24.7% de su producción respecto de 2018, equivalente a 727 mil toneladas, y el frijol 21.6%, alrededor de 258 mil toneladas.
En el trigo, la menor superficie y el deterioro del rendimiento de 2026 limitan el abasto de la industria harinera.
En frijol, la alta dependencia del temporal mantiene al cultivo expuesto a sequías y variaciones climáticas, por lo que una recuperación anual no elimina la vulnerabilidad estructural.
Sorgo, arroz y soya también pierden capacidad productiva.
El sorgo disminuyó 13.1% y compromete la disponibilidad de insumos para la alimentación animal.
El arroz palay cayó 13.4% y mantiene una elevada dependencia del abasto externo.
La soya retrocedió 13.2%; aunque mejora ligeramente frente a 2025, su volumen continúa siendo insuficiente frente a la demanda nacional de aceites y pastas proteicas.
Hasta ahí el análisis del GCMA.
La situación es complicada. La caída en la producción de granos básicos viene desde el sexenio pasado.
Al cierre del sexenio de lopezobrador (2018-2024), la balanza comercial de granos básicos (principalmente maíz, frijol, trigo y arroz) fue fuertemente deficitaria en volumen: se importaron volúmenes altos y crecientes, mientras que las exportaciones fueron mínimas o marginales.
Con Claudia Sheinbaum, los datos parciales disponibles (2024 completo, más 2025 y los primeros meses de 2026) muestran continuidad o aumento de las importaciones y exportaciones muy bajas.
La producción de granos básicos: maíz, frijol, trigo y arroz, principalmente, representa para México mucho más que un simple sector agrícola: es un pilar de la identidad nacional, la soberanía alimentaria, la seguridad nacional, la economía rural y la cohesión social.
La recomendación del GCMA es que el campo mexicano necesita ingreso garantizado, productividad, rentabilidad y administración de riesgos.
Ojalá que se atienda la problemática de los productores de granos básicos y se tomen las medidas pertinentes para resolver este problema estructural.
Al tiempo.
Atisbos
Durante 2025, la compañía DeAcero produjo acero con una intensidad de emisiones de dióxido de carbono (CO₂), 77% inferior al promedio mundial, de acuerdo con la metodología de la World Steel Association, desempeño que la ubica dentro del rango que el estudio CRU 2025 clasifica como acero verde.
Es la primera siderúrgica del mundo en obtener simultáneamente la validación de sus metas climáticas bajo el Steel Core Boundary de la SBTi y la certificación del Global Steel Climate Council, consolidando a la sustentabilidad como un factor de competitividad internacional.

