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AIFA: el pasajero en el centro

Rosario Avilés | Despegues y Aterrizajes
Pues finalmente se inauguró la línea ferroviaria entre el AIFA y Lechería, la que, mediante un transbordo en esta última estación, permitirá que los pasajeros procedentes de la terminal Buenavista en la Ciudad de México y que quieran volar desde y hacia el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles, utilicen este medio de transporte que pinta para tener, al menos, mayor certidumbre y consistencia.
El tren llega tarde. En realidad, debió haberse iniciado su construcción desde que empezó la del propio aeropuerto. El general Gustavo Vallejo solía decir que a él le encargaron un aeropuerto y eso es lo que hizo, no las vías de acceso. Y eso fue, sin duda, producto de una mala planeación.
Sin embargo, la idea es buena. Ese tren debió haberse construido hace muchos años porque el corredor de Pachuca a la CDMX, por donde circulan más de 4 millones de personas al día, lleva años siendo servido por transporte vehicular que resulta muy caro para los pobladores de esa zona. Se entiende que el tren tendrá precios más o menos accesibles, pero aun así, será un costo para el gobierno federal: no hay tren en el mundo (¡vaya!, ni en Suiza) que sea rentable.
Aquí la pregunta es si los pasajeros optarán por este medio de transporte y qué tantas opciones de conectividad aérea les dará el AIFA a quienes decidan aprovechar la oportunidad. Lo que siempre se ha dicho es que los aeropuertos tienen su propia dinámica de crecimiento y que no es a través de decretos o de trucos como limitar la capacidad del AICM, como el AIFA va a crear su propia conectividad.
Es con paciencia y con una labor constante de atracción como este aeropuerto complementario al de la Ciudad de México va a poder crecer y en un momento dado llegar a la máxima capacidad que le permitan sus condiciones orográficas y la interacción con otros aeropuertos.
El tren en las condiciones en que está siendo inaugurado será una buena alternativa para muchos pasajeros, pero si la idea es atraer a aquellos pasajeros que vuelan a lugares premium aún falta mucho. En aeropuertos de ciudades como Londres, París, Amsterdam, Haneda, etc., el tren es una opción muy viable porque es un tren dedicado (nadie se baja o se sube en estaciones intermedias o si acaso habrá una de éstas) y es de alta velocidad. ¿Por qué? Porque eso es lo que pide el pasajero aéreo.
Desde luego que no es imposible y tal vez será la opción más certera que le quedará al viajero, pero le resta atractivo el que el tren vaya a una velocidad media, tener que parar en múltiples estaciones e incluso hacer un transbordo. No obstante, es un buen comienzo.
Lo oí en 123.45: Donde aún hay un enorme caos a mes y medio del Mundial es en el AICM. Las obras de remodelación van lentas y los contratistas de la Semar no le hacen ningún favor. Sin ir más lejos, Copemsa, la empresa del estacionamiento de la T2, que dizque lo está reparando, tiene formas muy curiosas de informar de sus restricciones a los sufridos usuarios, con unos letreros mal redactados y personal muy mal capacitado. Si así están construyendo, habrá que cuidarse.

