La difusión de las llamadas telefónicas que mostraban el lado oscuro del gobernador de Veracruz, Fidel Herrera Beltrán –de acuerdo con el plan panista– serían el punto de quiebre, el factor que daría la vuelta a la elección, abrirían la posibilidad de que el PAN conquistara ese bastión priísta.

Faltaban tres semanas para el superdomingo del 4 de julio y todo avanzaba conforme lo programado. Con tácticas similares, se había minado la fuerza del priísta Jesús Vizcarra, en Sinaloa, y se golpearía a los gobernadores de Puebla, Mario Marín, y de Oaxaca, Ulises Ruiz Ortiz.

Algo, sin embargo, se salió de control por culpa de la fiscal para la Atención de Delitos Electorales de la PGR, Arely Gómez González-Blanco, quien bajo argumentos éticos y jurídicos rechazó la exigencia del presidente nacional del PAN, César Nava Vázquez, de proceder legalmente contra el Mandatario veracruzano.

Las presiones contra la abogada, quien cuenta con una sólida trayectoria en el Poder Judicial, fueron muchas y de todo tipo. Su máxima expresión fue la incursión de un comando armado en la casa paterna de Gómez, que se quiso disfrazar de asalto. No obstante, el autoritarismo del dirigente nacional del PAN, supuestamente validado por Los Pinos, no prosperó. Y el PAN tuvo que modificar su estrategia en ese momento. Y nuevamente, cuando se conoció la noticia del asesinato del candidato del PRI en Tamaulipas, Rodolfo Torre Cantú.

La suerte favoreció al Mandatario veracruzano, quien esperaba la difusión de más llamadas telefónicas que involucraban a cercanos suyos con capos del narcotráfico. Otro golpe de impacto hubiera sido mortal.

Ahora, a dos días de las elecciones en aquella entidad, todo es incertidumbre. El abanderado priísta a la gubernatura, Javier Duarte de Olvera, está arriba de los conteos, pero su ventaja sobre el panista es de apenas 3 puntos porcentuales, poco más de 50,000 votos. Esa carrera parejera ha quitado visibilidad a un fenómeno sumamente interesante: el fracaso del PRI en las principales alcaldías de la entidad veracruzana; la derrota de otros discípulos de Fidel Herrera. Los casos más relevantes –y por lo mismo, los que más duelen– son los de Carolina Gudiño, quien perdió en el puerto Veracruz contra el panista Julio Saldaña, y de Salvador Manzur, quien buscaba la alcaldía de Boca del Río.

Las dimensiones de la derrota priísta en Veracruz rayan en lo alarmante: perdieron incluso en bastiones considerados inamovibles, como las zonas petroleras de Cosoleacaque, Coatzacoalcos, Santiago Tuxtla y en Martínez de la Torre.

La incertidumbre se extiende a Durango, otro territorio donde el PAN, el PRD y Convergencia están desafiando al poder priísta. Allá, arropado por el jefe del gobierno del Distrito Federal, Marcelo Ebrard Casaubón, el expriísta José Rosas Aispuro Torres abanderó a la coalición opositora y compitió contra el empresario Jorge Herrera Caldera.

La elección se desarrolló bajo el sello de la violencia. El domingo de los comicios, en la capital duranguense, un comando de hombres encapuchados irrumpió en una veintena de centros de votación y secuestró las urnas. Los primeros reportes daban una cómoda ventaja al priísta, pero el PREP puso a cada quien en su lugar: la ventaja de Herrera Caldera sobre Rosas Aispuro es de apenas 1.7%, y las dirigencias nacionales del PAN, el PRD y Convergencia han formado un frente común para defender, cuando aparezcan las urnas secuestradas, una victoria sobre la que no aceptarán regateos.

A la lista de entidades anulables debe sumarse Hidalgo, donde la candidata aliancista, Xóchitl Gálvez, está en pie de lucha. Los cómputos oficiales le dan una desventaja de 5 puntos, que según sus alegatos, sólo pudo obtener el priísta Francisco Olvera gracias a las coacciones políticas y al desvió de recursos del gobierno estatal.

Gálvez, con su vehemencia característica, anunció que serán los tribunales electorales su próxima parada. Tengo una caja de huevo -describió- llena de denuncias que irán a parar al Trife .

Y también Zacatecas, donde el PAN y el PRD aún no reconocen el triunfo del priísta Miguel Alonso Reyes. Una cosa está clara: no es lo mismo ganar en las urnas, que triunfar en un poselectoral.

EFECTOS SECUNDARIOS

HONOR. Los priístas que perdieron en Puebla, Oaxaca y Sinaloa reconocieron sus fracasos. Pero el caso del culiacanense Jesús Vizcarra es distinto, quien se mueve por impulso de resortes distintos a los de la política tradicional. No le gustan las trampas y sentenció: si los sinaloenses votaron por Malova, entonces es nuestro Gobernador.

¿AUDITORÍA? Recién designado integrante de la Comisión Nacional de Telecomunicaciones, el politólogo Mony de Swaan aseguró que en caso de ser electo Presidente de ese organismo autónomo pedirá una auditoría sobre el desempeño de sus compañeros. Ayer, en estas mismas páginas, leíamos que el excoordinador de asesores de la SCT se autodestapó para dirigir a la Cofetel, pues cumple cabalmente con los requisitos de ley. Por cierto, la sesión del pleno de la Cofetel en la que se elegirá al nuevo mandamás de la dependencia será mañana, miércoles 7.