De la palabra civil leemos en Autoridades: “En su recto significado vale sociable, cortés, político y de prendas proprias de Ciudadano”. De éste, el mismo diccionario apunta: “El vecino de una ciudad que goza de sus privilegios y está obligado a sus cargas”. Pecaría de omisión aquel particular que no considere como su responsabilidad el vigilar la marcha de la gestión pública y exigir la corrección de abusos e ineficacias. ¡Qué atinado este tumbaburros de 1737!: “Cebada una vez la cudicia en los bienes públicos, passa a cebarse en los particulares, con que se descompone el fin principal de la compañía política, que consiste en la conservación de los bienes de cada uno”.

Sociedad civil. Agrupación de particulares que se unen para perseguir un fin determinado, gran diversidad, desde ONG, IAP, AC, hasta fundaciones y clubes. En esta nota me importan las asociaciones que confrontan al gobierno con el cumplimiento de sus deberes. Investigan y hacen público el derrotero de fenómenos disímiles: probidad en el manejo de recursos públicos, cumplimiento de planes, su evaluación, legislación, impartición de justicia, impunidad, delincuencia, violencia y decenas de temas más. El fondo del asunto: unirse para participar y participar para contribuir al bienestar social. Muchos granos de arena pesan. ¿Quién dijo “escuchamos la suma de lo que no escuchamos”?

¿Será que las asociaciones de particulares son menos importantes en países altamente civilizados, al estilo de Suiza, donde el gobierno cumple sus funciones como relojito, al grado de que el hombre común ignora el nombre del presidente en turno? No lo sé. Y al revés: ¿será que en un país como el nuestro, con gobierno, tan defectuoso, en sus tres poderes, proliferen dichas agrupaciones? Me parece lógico que la respuesta a la segunda pregunta sea afirmativa. Ante tres poderes corruptos y mafiosos que tenemos en México, la multiplicación y fortaleza de la sociedad civil se vuelven de vida o muerte: el único contrapeso que se opone al gobernante, sea juez venal, legislador vendido o ejecutivo podrido. Por eso al ave de tempestades que se alista para ser presidente, presidente autoritario, le repugna tanto la oposición vigilante e ilustrada.

Papini en sus Cartas del Papa Celestino VI a los Hombres: “Todo Gobierno (...) no es sino el poder de una cuadrilla formada por unos pocos ciudadanos que se encaraman sobre todos los demás”. Estos “demás”, organizados, deben enfrentarse al encaramado.

PabloAveleyra

Escritor

En lontananza

Estudió la Licenciatura en Economía en el ITAM. Prolífico autor que en sus obras ha abordado temas como la economía, la sociología y las finanzas.