Ayer leí en varios espacios de opinión algunas reflexiones en torno al caso del procedimiento amistoso que Telefónica promovió en contra del Estado mexicano por la forma en que se ha venido resolviendo el tema de la interconexión en nuestro país en los años recientes. Hay que destacar que esta etapa es previa al inicio del procedimiento de arbitraje.

Leí también reacciones a este tema. La que más me llamó la atención fue nuevamente la del Comisionado Presidente de la Comisión Federal de Telecomunicaciones (Cofetel). Declaró que no hay mal trato a Telefónica. Cito textualmente las palabras del funcionario: Lo que argumenta Telefónica es un trato inequitativo, pero no hay tal trato: tenemos tarifas simétricas para todos los operadores con un modelo de costos publicado y con una metodología que sigue las mejores prácticas internacionales. En todo caso, Telefónica tendría que estar demandando en todo el mundo .

No pretendo entrar en defensa de Telefónica, luego. Sin embargo, el tema no se puede minimizar ni desvirtuar tan a la ligera. Primero, porque tarifas simétricas para todos los operadores no necesariamente es un resultado apegado a las mejores prácticas internacionales. Basta echar un vistazo al vector de tarifas que están vigentes y que han estado vigentes en los años recientes en prácticamente todo el continente europeo y se observará que no hay tal cosa como tarifas simétricas para todos los operadores, lo mismo ocurre en Estados Unidos. Entonces, ¿por qué el modelo que usa la Cofetel con una metodología que sigue las mejores prácticas internacionales da como resultado tarifas simétricas para todos y en los países desarrollados ello no ocurre?

Un tema central en esta disputa tiene que ver con el alegato de Telefónica en el sentido de la retroactividad de las resoluciones adoptadas por la autoridad. Nuevamente, el tema no puede desvirtuarse con señalamientos simplistas alegando que ello obedece a los litigios que los operadores promueven en contra de las decisiones de la autoridad.

No digo que ello no ocurra, pero en el caso que nos ocupa, bien valdría la pena que la Cofetel acredite ante la sociedad –no olvidemos que se trata de una disputa en la que está involucrado el Estado mexicano- que las decisiones por las que en octubre del 2010 modificó de manera retroactiva para el periodo 2008-2010, tarifas que ella misma había fijado en el 2006, y confirmado en diversas oportunidades en años posteriores, obedecen a resolución firme del Poder Judicial. Extrañamente, las tarifas para el concesionario más grande -Telcel- no siguieron la misma suerte.

Por cierto, el tema del efecto retroactivo de las decisiones de la Cofetel ya empieza a preocupar. Ahí está también el tema de la resolución al tema de los parámetros del sistema de precios tope de la canasta de servicios básicos de Telmex o price cap como comúnmente se le refiere, que debía estar vigente para el periodo 2011-2014, tema que a más de un año de iniciado tal periodo sigue sin ser resuelto por la Cofetel.

Ya lo mencioné anteriormente en este espacio, una vez que se definan dichos parámetros y en caso que resulte que las tarifas que cobró Telmex durante todo el 2011 estuvieron por encima del máximo que este sistema de control de precios le hubiera permitido, se antoja extremadamente difícil, si no imposible, que esta empresa devuelva a todos sus usuarios la diferencia que no debería haber cobrado. En este caso, la falta de una decisión oportuna por parte de la Cofetel estaría causando un posible perjuicio a todos los usuarios, no a una empresa extranjera. Veamos qué explicación nos dará el órgano regulador cuando resuelva tardíamente el price cap de Telmex para el periodo 2011-2014 y para el cual necesariamente deberá aplicar criterios de manera retroactiva.

Lo que no debería estar a debate es que la autoridad debe resolver de manera oportuna temas que son centrales en el desarrollo de la competencia en el sector, como es el caso de la interconexión o el price cap de Telmex. Además de que en casos como el de Telefónica, explique de manera transparente las razones que le lleven a modificar decisiones que haya tomado con anterioridad, máxime cuando éstas se toman sólo para un jugador y no ocurre, al menos con la misma oportunidad, una decisión similar para los demás o por lo menos para el más grande.

*El autor es Diputado federal. Presidente de la Comisión de RTC y Secretario de la Comisión de Comunicaciones.