Los planetas se desalinearon para el TLC y será casi imposible que haya un acuerdo para antes de las elecciones de julio en México. Luego de seis rondas de avances milimétricos, se esperaba que la séptima ronda, en México, permitiría logros significativos. Esto será misión imposible porque Estados Unidos ha vuelto a enviar señales preocupantes.

Hace apenas siete días se esperaba mucho de la ronda de negociaciones que se celebrará en México entre el 25 de febrero y el 5 de marzo. Se pensaba que aquí se sellarían acuerdos en temas que llevan meses discutiéndose y que esto sentaría las bases para sellar el TLC 2.0 en la octava ronda, que se celebrará en abril en Washington.

Estas expectativas estaban basadas en lo que parecía ser una nueva actitud de la administración Trump. Parecía que la Casa Blanca había “entrado en razón” luego de escuchar los puntos de vista de las industrias clave y de los representantes de los Estados que más se benefician con la permanencia del TLCAN.

¿Qué pasó? Imposible saber qué es lo que determina los cambios de estados de ánimo del presidente Trump. El magnate es impredecible y volátil. Lo que sí podemos es ver los síntomas. En los últimos días recuperó un discurso hostil frente al Tratado de Libre Comercio y una actitud poco diplomática hacia el presidente Peña. En una reunión con miembros del Partido Republicano, Trump desempolvó sus mensajes de campaña y se refirió al NAFTA como un pésimo acuerdo comercial. Se comprometió a cancelarlo, en caso de no lograr garantías de reducción del déficit comercial y otras concesiones de parte de México y Canadá. De la comunicación con el presidente mexicano, sabemos que la conversación telefónica fue tan desafortunada que obligó a Peña Nieto a cancelar un viaje previsto para el primer fin de semana de marzo.

Los hechos anteriores no fueron las únicas señales preocupantes que emitió Estados Unidos en materia comercial. A fines de la semana pasada, trascendió que Peter Navarro asumirá una posición de consejero comercial especial del presidente, con la que tendrá un asiento al lado de Donald Trump en todas las reuniones donde se decidan los temas comerciales.

El problema con esta “promoción” es que Peter Navarro es considerado un halcón en materia comercial. Hostil a la agenda del libre comercio y promotor de una línea proteccionista. Navarro había quedado un poco aislado, luego de la salida de Steve Bannon. Ahora vuelve al primer plano. Es probable que haya tenido una influencia directa en el regreso de los mensajes anti TLCAN de parte de Trump.

Hablando de mensajes “duros”, el lunes 26 de febrero la oficina del Representante Comercial de Estados Unidos subió un video a YouTube donde en 46 segundos comunica los objetivos de los negociadores estadounidenses en la séptima ronda. Destaca la frase “corregir el asombroso (staggering) déficit comercial que ha significado la pérdida de miles de trabajos de manufactura (en Estados Unidos)”.

Las planetas se han desalineado y podemos apostar a que no habrá acuerdo en el primer semestre del 2018. Para México, esto tendrá varias consecuencias. La más importante es que estarán mezclados o revueltos tres calendarios: el electoral, el del final del sexenio y el de las negociaciones del TLC. ¿Habrá lugar para la unidad nacional, en medio de una competencia política brutal… y después?

Luis Miguel González

Director General Editorial de El Economista

Caja Fuerte

Licenciado en Economía por la Universidad de Guadalajara. Estudió el Master de Periodismo en El País, en la Universidad Autónoma de Madrid en 1994, y una especialización en periodismo económico en la Universidad de Columbia en Nueva York. Ha sido reportero, editor de negocios y director editorial del diario PÚBLICO de Guadalajara, y ha trabajado en los periódicos Siglo 21 y Milenio.

Se ha especializado en periodismo económico y en periodismo de investigación, y ha realizado estancias profesionales en Cinco Días de Madrid y San Antonio Express News, de San Antonio, Texas.