Parece increíble que, en un tiempo tan turbio, hacemos todo lo posible por matarnos en lugar de cuidarnos. Nuestra actitud es lamentable y la cifras de movilidad, asesinatos, violencia doméstica y consumo de drogas, demuestran que si no nos mata el Coronavirus, nos matamos nosotros mismos.

Al momento de escribir estas letras, los contagios ya se acercan a los 3 millones y las muertes ya rebasan las 187,000. Pero en México nada de esto parece importar porque, al parecer, la sana distancia se ha convertido en un personaje chusco al que nadie respeta.

Porque según un análisis de datos de movilidad que Google Maps decidió realizar en 131 países, la movilidad en México no se ha logrado reducir ni en un 40% desde que inició la cuarentena y sólo registró un aumento del 11% en la permanencia de sus ciudadanos en casa, mientras que en países como Argentina y Colombia se logró reducir en un 86 por ciento.

Así de obedientes somos los mexicanos ante la guerra en contra de un enemigo invisible que lo es, tanto por su condición, como por el bajo número de pruebas que se aplican.

México ocupa el último lugar de los países de la OCDE en pruebas de Coronavirus. Se aplican 0.2 por cada 1,000 habitantes.

Y lo peor es que nada de esto ha logrado que se tenga un gramo de vergüenza o que tal vez se tenga un poco más respeto por la vida que se ve amenazada día con día.

Este lunes se convirtió en el día más violento del 2020 y en el segundo más sangriento de todo el sexenio de Andrés Manuel López Obrador. De acuerdo con los números del Centro Nacional de Información del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad (SESNSP), se cometieron 114 homicidios dolosos.

Pero mientras a unos la muerte les puede agarrar afuera, a otros puede tocarles adentro. Porque de acuerdo con datos del mismo Secretariado, en el mes de marzo se reportaron 20,232 averiguaciones previas y carpetas de investigación relacionadas a casos de violencia familiar.

La mayor cifra reportada en los cinco años previos que, sin lugar a dudas, ha de tener a muchas personas muertas de miedo y he de decir que, ante realidades como esta, hay humanos que resultan más letales que el mismo Coronavirus.

Finalmente, por si todo esto no fuera poco, los adictos a las drogas consumen más alcohol y fármacos durante la cuarentena.

Estudios revelan que las personas con adicciones están consumiendo un 80% más de alcohol y un 30% más de fármacos durante su estancia en casa. Siendo que el alcohol puede incrementar la ansiedad, el estrés, descontrolar las emociones y generar más problemas, porque disminuye las defensas del organismo y el riesgo de infección es más elevado.

Parece que algunos no están conscientes de las víctimas que ha cobrado el virus en el mundo y hacen todo lo posible por ayudarlo aún cuando el precio de las drogas ha subido por el confinamiento.

¿Qué nos pasa?

Parece que si el virus no nos mata… nos matamos nosotros mismos.

El último en salir apague la luz.

Twitter: @HenaroStephanie