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Rosario Robles: ¿cómplice o chivo expiatorio?
AMLO y su equipo no han entendido que la sociedad no está dispuesta al perdón y al olvido.
La estafa maestra sigue dando de qué hablar, un reportaje de un diario de circulación nacional ubicó nuevamente en el banquillo de los acusados a la secretaria Rosario Robles.
El reportaje consignó que por lo menos nueve de las 15 empresas de las que participaron en la estafa maestra fueron liquidadas, señaló también que dichas empresas hicieron transacciones en efectivo por 708 millones de pesos.
El contenido de la nota provocó las reacciones lapidantes en Morena, el coordinador en el Senado, Ricardo Monreal, y Mario Delgado, en la Cámara de Diputados, indicaron que investigarían a efecto de deslindar la responsabilidad de la secretaria Robles.
Digamos que la narrativa del caso corría por el cauce normal; sin embargo, AMLO, durante el aniversario de la independencia, afirmó que Rosario Robles es un chivo expiatorio, mientras que los señalamientos por el desvío de 708 millones de pesos en efectivo son “un circo”.
Las declaraciones del presidente electo desataron cuestionamientos de políticos y organizaciones sociales, más allá de la posición que usted, querido lector, tenga al respecto, los cierto es que quedan reflexiones sobre las que hay que aprender.
En primer lugar, es imperante acortar el tiempo entre la elección presidencial y la toma de posesión del presidente, la presencia de dos presidentes y dos secretarios del ramo complica y entorpece la gestión pública y las expectativas económicas.
En segundo lugar, Andrés Manuel y su equipo no han entendido que la sociedad no está dispuesta al “perdón y al olvido”, para muchos sectores sociales la amnistía parece una especie de cinturón que perpetúa la impunidad. Es claro el mensaje social, la impunidad no se puede combatir con impunidad disfrazada de perdón y olvido.
En tercer lugar, es urgente una reforma a la ley de adquisiciones que prohíba o regule los convenios con universidades públicas, los cuales se convirtieron en mecanismos que por muchos años han permitido desviar recursos públicos. De hecho, éste es el argumento del equipo jurídico de Rosario Robles: “no hicimos nada que no estuviera estipulado en la ley”.
Más allá de la culpabilidad o no de la secretaria Rosario Robles, hecho que deberá ser determinado por autoridad competente, el asunto de la estafa maestra deja lecciones que el nuevo gobierno debe resolver urgentemente; sería inaceptable que en seis años estemos hablando de la estafa maestra corregida y aumentada.
Twitter: @ErosalesA

