El mandato casi único del banco central mexicano no es propiamente combatir la inflación. De hecho, la Ley del Banco de México dice a la letra que el objetivo prioritario es procurar la estabilidad del poder adquisitivo de la moneda.

Cuidar, pues, cuánto se puede comprar con el peso mexicano. Si hay inflación, se pueden comprar menos cosas con la moneda. Pero también si hay una depreciación del peso frente a otras divisas se encarecen muchos productos importados y tantos otros de manufactura nacional, pero con precios internacionales. Así que cuidar la estabilidad del peso mexicano también es cuidar que la inflación no se descontrole.

Así que el dato a considerar por la Junta de Gobierno en estas horas previas a que dé a conocer su decisión de política monetaria no debe ser solamente el comportamiento del Índice de Precios al Consumidor.

En enero, este indicador de inflación general estaba en 4.37% en términos anuales, el dato más reciente de julio lo ubica en 3.78 por ciento. Esto ya encaja dentro del mantra del Banxico sobre una meta inflacionaria de 3%, más-menos 1 punto porcentual.

Incluso, si solamente fuera el aumento de los precios el único dato a seguir para tomar decisiones monetarias, ahí está la inflación subyacente, ésa que elimina los factores volátiles, que en julio demostró que tiene resistencias para bajar a un nivel que no se combine negativamente con otros subíndices, como el energético o todos los precios subyacentes, que son más volátiles.

Pero la tasa de interés es también un regulador del mercado cambiario. China devalúa su moneda y punto. Pero países que tienen sistemas de libre flotación y con monedas de alta operatividad pueden influir con el costo del dinero.

Ahí tenemos al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien, sin ningún pudor ni control, presiona a la Reserva Federal de su país para que baje las tasas y esto deprecie el dólar para ser un instrumento comercial.

México ya tiene su instrumento devaluador de la moneda, y se llama 4T. La desconfianza que han generado muchas de las decisiones de la actual administración federal se ha encargado de presionar el tipo de cambio.

Y ha sido el costo del dinero, el elevado premio que ofrecen los instrumentos denominados en pesos, lo que ha mantenido los flujos financieros hacia los mercados mexicanos. Una tasa interbancaria de 8.25% en una economía como la mexicana que conserva su grado de inversión es atractiva para los que pueden entrar y salir rápidamente de los instrumentos financieros.

Así que, más allá de la afortunada baja de la inflación general, los integrantes de la Junta de Gobierno del Banco de México deben tomar en cuenta el resto de los componentes del balance de riesgos y la desconfianza en las políticas públicas actuales es uno importante.

Si, por ejemplo, el Paquete Económico que se presente en tres semanas insiste en su pleito con el sentido común, puede haber presiones cambiarias. Si la luz llega a la 4T y el Paquete Económico se ve viable, habría margen para una baja en las tasas de interés.

Pero si el Banco de México cambia su discurso e inicia ya una baja en la tasa de interés sin que haya alguna expectativa de relativa estabilidad en los mercados financieros, podría provocar el efecto contrario de lo que busca para la economía.

Hoy no debería ser el momento para anunciar la primera baja en las tasas por parte del banco central mexicano.

[email protected]

Enrique Campos Suárez

Conductor de Noticieros Televisa

La Gran Depresión

Licenciado en Ciencias de la Comunicación por la Universidad Nacional Autónoma de México, con especialidad en finanzas por el Instituto Tecnológico Autónomo de México y maestro en Periodismo por la Universidad Anáhuac.

Su trayectoria profesional ha estado dedicada a diferentes medios. Actualmente es columnista del diario El Economista y conductor de noticieros en Televisa, donde participa con Carlos Loret de Mola en Despierta y es titular del espacio noticioso de las 13 horas en Foro TV.

Es un especialista en temas económico-financieros con más de 25 años de experiencia como comentarista y conductor en radio y televisión. Ha formado parte de empresas como Radio Programas de México, donde participó en la radio empresarial VIP. También formó parte del equipo directivo y de talento de Radio Fórmula.