Tres problemas laceran la vida de los países pobres y ricos del continente: la pandemia, la inseguridad y en estos días la MIGRACIÓN. No obstante, para los integrantes de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), con México como presidente, la crisis humanitaria del Amazonas al Bravo y sus costados no le mereció a sus señorías, así se dicen entre ellos, un minuto de la reunión celebrada en Palacio Nacional el sábado pasado.

Salvo los presidentes de Uruguay, Paraguay y Ecuador que fijaron postura en torno a la dictadura y dictadores de Cuba, Venezuela y Nicaragua; los demás hicieron mutis o se refugiaron en la demagogia como Maduro, quien cree que con debates se resuelve una tragedia como la que sufren los venezolanos o Díaz-Canel quien fue exhibido por Lacalle porque Abdo, el paraguayo, mejor se fue.

Hay por lo menos 17 países del continente que viven de cerca las consecuencias de la migración, los expulsores: Haití, Cuba, Venezuela, Nicaragua, Honduras, El Salvador, Guatemala y México, que por sus condiciones geográficas enfrenta problemas múltiples. Y los demás que registran el tránsito de los que huyen de la pobreza y la violencia: Costa Rica, Panamá, Colombia, Perú, Ecuador, Chile, Brasil y, desde luego, los dos que son el destino que buscan los migrantes, Estados Unidos y Canadá.

Detrás de la migración hay pésimos gobiernos, traficantes de personas, de órganos y de blancas; secuestro, asalto, trasiego de drogas y más mucho más, pero a los participantes de la sexta reunión del CELAC no les pareció relevante.

La crisis humanitaria en las fronteras sur de México y de Estados Unidos ya cumple años, desde los tiempos de Trump las caravanas no cesan, tanto que México tuvo que desplegar 25,000 elementos de la Guardia Nacional y El Salvador y Guatemala aceptar el papel de tercer país que ha servido para maldita cosa.

Facilitar el asilo o el refugio son recursos que las naciones han establecido para dar respiro a quienes no están seguros en sus lugares de origen, pero las movilidades humanas se detectan por todo el mundo, no hay un freno, tampoco suficientes respuestas, los países europeos han entrado en controversia, Turquía le ha puesto un precio, Asia tiene flujo permanente desde Siria, Irak, Sri Lanka o Afganistán y en América, el sueño de miles está en Estados Unidos y en menor proporción en Canadá.

Algunos discursos se fueron contra lo que llaman bloqueo contra Cuba, cosa que no ha existido desde la Crisis de los Misiles, como tampoco hay embargo comercial contra la isla. El senador republicano Marco Rubio calculó en 10,000 millones de dólares el intercambio comercial de las exportaciones e importaciones incluyendo 280 millones de dólares que Estados Unidos le vende a Cuba. La representante María Elvira Salazar aseguró que los cubano-americanos envían remesas por 7,000 millones de dólares.

A la crítica se agregó la petición de López Obrador para que Estados Unidos regale vacunas contra la covid a las naciones del continente; o sea que la reunión de la CELAC fue algo así como una de esas juntas de condóminos en las que los habitantes critican a los que viven en el penthouse pero les piden que les compartan la señal del internet.

Solo en las últimas semanas unos 15,000 haitianos han estado de Ciudad Acuña a Del Río tratando de pasar a Estados Unidos, además de que hondureños, salvadoreños, guatemaltecos, venezolanos y cubanos llegan a poblados de las dos fronteras de México. Se calcula que las autoridades migratorias han detectado ciudadanos de 97 países en busca del llamado sueño americano; pero para los organizadores de la reunión de la CELAC la migración no fue tema.

jnaveja@hotmail.com

Juan María Naveja

Comunicador

Al Margen

Es analista, consultor y conferencista. Autor del libro Periodismo Radiofónico una Revisión Inconclusa, Editorial Porrúa y Coautor de Comunicación Política 2.1 modelo para armar, Editorial Etcétera.

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