El gobierno no sólo subestimó la gravedad del Covid-19, sino que ha hecho un pésimo manejo de la epidemia, por ejemplo, la falta de suficientes pruebas para identificar y aislar a los individuos contagiados.

Como se anticipaba, la caída del Producto Interno Bruto durante el segundo trimestre fue enorme: 17.3% respecto del primer trimestre y de 18.9% respecto del segundo trimestre del año pasado. Con esto, el Producto Interno Bruto se situó casi al mismo nivel que el que se tuvo en el tercer trimestre del 2011. Esta reducción es de una magnitud no vista desde la Gran depresión y es significativamente mayor que las experimentadas en la profundidad de las crisis de 1995 (en el segundo trimestre el Producto Interno Bruto se contrajo a tasa anual en 8.6%) y la del 2009 (en el segundo trimestre la caída anual fue de 7.7%, cuando la recesión mundial se agravó con la epidemia de H1N1).

Con la de 1995, el valor absoluto del Producto Interno Bruto tardó cinco trimestres en recuperar el valor que tenía en el cuarto trimestre de 1994, una recuperación relativamente rápida sustentada en un crecimiento de las exportaciones impulsada por la entrada en vigor del TLCAN, el apoyo financiero del gobierno de Estados Unidos y el rescate de los depositantes y deudores de la banca, que no el de sus accionistas. Por su parte, en la crisis de la Gran Recesión Mundial, que inició en el cuarto trimestre del 2008, el valor del Producto Interno Bruto volvió al nivel que tenía en el tercer trimestre de ese año hasta el segundo trimestre del 2010, apoyado por un manejo rápido y correcto de la epidemia de H1N1 y la paulatina recuperación de la economía mundial y de las exportaciones mexicanas. En esta ocasión, la recuperación será mucho más lenta.

En primer lugar, el gobierno no sólo subestimó la gravedad del Covid-19, sino que ha hecho un pésimo manejo de la epidemia. La falta de suficientes pruebas para identificar y aislar a los individuos contagiados, el uso político de un trapo (el presidente dijo que usaría un cubrebocas cuando acabe la corrupción, es decir, nunca), el mal manejo de la comunicación social y más han impedido una disminución efectiva y significativa de la tasa de nuevos contagios y de los fallecidos. La impericia y negligencia serán elementos que retrasen la recuperación, más aún si es necesario regresar a un aislamiento generalizado de la población.

En segundo lugar, la negativa para instrumentar una política fiscal contracíclica y la falta de apoyo gubernamental a las empresas, al empleo y al ingreso familiar no sólo pudo haber atenuado el choque sino, más aún, deja al aparato productivo en una situación de notable debilidad con empresas que quebraron y empleos que se perdieron y a las sobrevivientes en un contexto de bajos niveles de la demanda que enfrentan y sin capital de trabajo. La idea que tiene el presidente de que las transferencias a través de sus programas sociales y sus faraónicos proyectos son suficientes para tener una rápida recuperación no tienen sustento alguno.

Tercero, el presidente apuesta a que el T-MEC se refleje en una recuperación acelerada y sostenida de las exportaciones, misma que podría no darse si la economía estadounidense no logra una recuperación sólida, más aún con el riesgo de que la epidemia vuelva a repuntar, como ha sucedido en varios estados de ese país.

Cuarto, la más importante: previo a la pandemia, la economía ya había acumulado cuatro trimestres consecutivos de contracción de la actividad económica. La incertidumbre jurídica y el cambio arbitrario de reglas han desincentivado la inversión tanto nacional como extranjera, sin ésta no habrá crecimiento alto ni sostenido. El presidente tiene que darse cuenta de que se requiere un íntegro estado de derecho que incentive a la inversión privada; si no, la recuperación será muy lenta y con un alto costo social.

Isaac Katz

Economista y profesor

Punto de vista

Caballero de la Orden Nacional del Mérito de la República Francesa. Medalla al Mérito Profesional, Ex-ITAM.