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Las enseñanzas de la influenza
La emergencia que ha vivido la ciudad de México, el país y el mundo con la epidemia de influenza, nos debe dejar varias enseñanzas:
1. No prevenimos con la seriedad y la anticipación debida. En México es difícil convencer a cualquier directivo de empresa o político de invertir en prevención de riesgos, dado que la mayor parte de estas personas piensan en el corto plazo y en la imagen que se tendrá de ellos el día de hoy, nada de lo cual tiene que ver con prevenir seriamente a mediano o largo plazo.
Esto acrecienta la importancia de cualquier medida que tomó el gobierno federal anticipando situaciones como ésta.
Prevenir es invertir y no para obtener utilidades en el corto plazo, sino para sobrevivir en una situación excepcional.
2. No reaccionamos con la suficiente velocidad y eso es un mal característico de la mayoría de los mexicanos, que siempre estamos dejando todo para mañana.
En este caso, la diferencia entre principios y finales de abril, marcó para siempre estos días pasados como llenos de una gran incertidumbre que pudo evitarse o minimizarse, sobre todo por las pérdidas de vidas y de recursos económicos.
Esto es algo que se aprende y debemos esforzarnos en que los jóvenes aprendan a reaccionar lo más pronto posible ante un peligro.
3. Debemos pensar más lo que decimos, sobre todo si se trata de directivos que están comunicándose con el exterior de la empresa o con sus empleados.
Los días pasados han estado llenos de declaraciones y contra declaraciones como: esta situación sólo afecta algunas áreas de la organización, esta situación afecta a toda la organización; no suspenderemos actividades, sí suspenderemos actividades; no cambiamos nuestros planes de los próximos días, tenemos que cambiar todos los planes, etcétera.
En momentos de crisis hay que inspirar calma, pero hay que seleccionar con cuidado cada palabra dicha, porque no podemos controlar muchos factores.
4. Nuestros políticos, algunos empresarios, e incluso comunicadores, han demostrado conocer poco el manejo de la aritmética, las declaraciones públicas están repletas de números, de estadísticas que o no dicen nada o se contradicen, llegando a la verdadera perla de hay 20 muertos, algunos de ellos confirmados .
En los días pasados, algunas estadísticas de defunciones no sólo se detuvieron, sino que milagrosamente disminuyeron.
5. Debemos trabajar en los mecanismos tecnológicos que nos permitan seguir nuestras actividades de manera remota, con la misma calidad que de manera presencial, pero esto no se da porque el director de la empresa lo ordene.
Hay que hacer a partir de ahora ensayos constantes para que en una nueva situación de este tipo podamos seguir operando desde nuestras casas. No es cierto que ya estemos preparados para ello.
6. Muchos empresarios deberán reflexionar en la fragilidad de su empresa, estos días nos han demostrado cómo las organizaciones deben tener no sólo más de un producto, sino más de una vía de comercialización y más de un tipo de negocio en la misma empresa.
Las más dañadas serán las compañías que todo lo apuestan a un producto o grupo de ellos en la misma línea y que se comercializan por la misma vía. Los políticos deben evaluar, también, si todas las medidas eran necesarias.
7. Finalmente, ésta ha sido una prueba de que no toda globalización es buena, aquí una epidemia prácticamente pasó a pandemia en unos días y alarmó al planeta.
Todas las cuestiones que alabamos de ser un mundo global se volvieron contra nosotros, la rapidez para viajar y comunicarnos permitió que unos cuantos contagiados diseminaran el mal por medio planeta y que la comunidad internacional se fijara en nosotros de manera negativa.
Todo esto ya sucedió y no podemos cambiarlo, lo que importa ahora es lo que aprendimos.
*Francisco Javier Calleja Bernal es profesor de planta del Tecnológico de Monterrey-Campus Ciudad de México y su correo electrónico es fcalleja@itesm.mx