Aun cuando no es fácil definir una fecha sobre el inicio de nuestra transición democrática, para muchos la fecha clave fue la elección de 1988, en donde la candidatura de Cuauhtémoc Cárdenas movió la conciencia de la gente sobre el fraude electoral que se dio dado para impedir un cambio político en el país.

Hay otros movimientos sociales que también pueden considerarse como fechas clave en la transición democrática del país, los movimientos sindicales de 1958, el movimiento estudiantil de 1968 y el despertar de la sociedad civil en 1975 para recuperar a los sobrevivientes del sismo, pero la elección de 1988 fue un despertar político que se dio en la mayor parte del país, sobre todo en la Ciudad de México, una plaza hasta esa fecha controlada totalmente por el PRI.

La CDMX, integrada fundamentalmente por familias de clase media, ha sido la vanguardia del país, en política ya que en la ciudad empiezan o terminan todos los movimientos, protestas políticas y sociales, ya que aquí están, la residencia presidencial, el congreso y el poder Judicial, las direcciones de los partidos, centrales obreras, cámaras empresariales y las iglesias; es el centro de la educación, investigación y cultura nacional, en la ciudad están la UNAM, el IPN, INBA y INAH y otras muchas instituciones nacionales, que han sido los principales centros de educación, investigación y fomento a nivel nacional.

En los últimos 30 años ha habido un desarrollo acelerado de varios estados y ciudades de la república, sobre todo en el centro y norte del país, pero la ciudad se mantiene como el corazón político, económico y social de México.

Por eso preocupa tanto a López Obrador haber perdido la mitad de las colonias de la ciudad en las elecciones del 6 de junio, porque sabe que desde aquí se convirtió en líder nacional y que el rechazo que tuvo puede ser el fin de su liderazgo político. La elección no la perdieron los candidatos a alcaldes o diputados de Morena en la ciudad, la elección la perdió López Obrador, igual que en el 2018 fue él quien la ganó.

Ha estado siempre consciente del peso de las clases medias en la vida nacional, por eso su obra más importante fue el segundo piso del Periférico en la zona poniente de la ciudad, porque sabía que la clase media y alta que habita en estas zonas es clave para formar la opinión pública en todo el país. Recuerdo que tuve un enfrentamiento con él, cuando escribí un artículo que titulé, “Primero los pobres, automovilistas”.

López Obrador sabe que no puede ganarse a las clases medias con sus programas sociales, como lo hace con las clases populares marginadas, que la gente de clase media tiene otras aspiraciones que tienen que ver con lograr una mejor alimentación, educación, casa propia, coche, viajes y sabe que no va a poder ofrecerles, ante el fracaso de su programa económico, esa mejor calidad de vida. Por eso descalifica a las clases medias, porque no puede responder a sus expectativas.

La Ciudad de México sigue siendo el corazón del país y lo que pasa en la ciudad pesa mucho en los que pasa en todo el territorio nacional, en la capital están los mejores medios de comunicación, periódicos, revistas, noticieros, comentaristas, reporteros y los intelectuales más leídos, por eso trata todos los días de desprestigiarlos, porque sabe que no los puede comprar y se han convertido en sus opositores en respuesta a sus ataques.

Es muy temprano para hacer un pronóstico, pero el rechazo que tuvo López Obrador en la Ciudad de México entre las clases medias, puede ser el ocaso de López Obrador en la vida política nacional.

Demetrio Sodi

Político mexicano

Desde la cancha

Ciudadano interesado en las soluciones para el país y la Ciudad de México. Político mexicano, ha sido diputado federal (1988-1991), senador (2000-2006) y jefe delegacional de Miguel Hidalgo (2009-2012).

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