El título de este artículo es una expresión francesa que escuché por primera vez hace ya muchos años cuando estudiaba psicología y quiere decir: dejar hacer, dejar pasar. Y ustedes me dirán ¿y qué carambas tiene que ver esta expresión, generalmente utilizada en contextos económicos, con la psicología? Pues mucho, ya verán.

El primer autor que refirió al “dejar hacer” en el ámbito político y de la conducta humana fue Kurt Lewin, psicólogo y filósofo alemán, nacionalizado estadounidense, que habló de tres formas básicas de ser: el modo autocrático, el democrático y el mentado laissez faire. Evidentemente, el estilo de gobernar de nuestro presidente no es precisamente democrático y evito explicaciones innecesarias: Posiblemente muchos podrían decir que más bien se trata de una forma de gobierno autócrata, entendiendo por esto un sistema que concentra el poder en una figura (en ocasiones mesiánica o divina) cuyas decisiones están por encima de lo humano y de la ley, y sí, se parece bastante a lo que tenemos,  pero, viéndolo bien, el ex embajador de USA en México, Christopher Landau, puso el dedo en la llaga cuando se decanto por el estilo “dejar hacer” como el utilizado por el jefe del ejecutivo en casi todo y muy especialmente en cuanto al espinoso asunto del crimen organizado. 

El diplomático señaló que los cárteles de la droga controlan entre el 35 y el 40% del territorio mexicano, ante la pasividad completa de la actual administración. Y dijo más: para AMLO el narcotráfico es una distracción parecida la guerra de Vietnam para el presidente Johnson en los años 60. Habló también del fallido operativo de Ovidio, del ataque descarado a García Harfuch, hechos ante los cuales el gobierno mexicano — dijo— básicamente ¡no hizo nada!, todo esto en un evento organizado por el Consejo de Embajadores Estadounidenses. ¡Qué horror!

Lo más grave de todo esto es que es cierto. De acuerdo a expertos en la materia, como Eduardo Guerrero, a quien escuche en una interesante entrevista con Pepe Cárdenas, hubo un incremento en enfrentamientos entre grupos criminales en el ultimo cuatrimestre del 2020, el más alto en muchos años dado el repliegue de la Guardia Nacional.

Los militares responden a una lógica coyuntural reactiva, no existe visión estratégica de cómo desplegar a la guardia para controlar a los cárteles. El criterio es: más vale no enfrentarlos y confiar en que baje la letalidad. O sea, la política del “deja hacer” ha triunfado, pero… el costo de este repliegue del monopolio de la violencia ha sido muy alto y ha propiciado que los cárteles se expandan y que este cáncer se multiplique, como lo percibimos los ciudadanos de prácticamente todo el país a diario. Por si fuera poco, tenemos hoy un incremento significativo de homicidios dolosos relacionados con el crimen organizado. Esto lo sabemos y lo padecemos todos.

Ante estas declaraciones de ex embajador, el presidente López, muy molesto, contestó que el gobierno de México no piensa en masacrar, que es un gobierno “humanista”, que tiene la convicción de que la mejor forma de resolver la violencia es con la paz.

En fin, dejar pasar la pandemia, dejar pasar la crisis económica, dejar pasar los quiebres de empresas, dejar pasar el desabasto de medicamentos, dejar pasar los feminicidios, dejar pasar al crimen organizado, dejar pasar a la muerte. Al parecer, el dejar pasar y dejar hacer no ha funcionado y ha costado la vida de miles de mexicanos. Muy triste esta inquietante pasividad.

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Tere Vale

Psicóloga

Columna invitada

Psicóloga, conductora, escritora, comentarista de Grupo Fórmula.

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