El libro de Morgan Housel, titulado en inglés “The Psycology of Money” (Harriman House, 2020), es uno de los mejores y más originales que se hayan publicado en los últimos años. Trata sobre el complicado e incierto asunto del manejo del dinero. Hacerlo bien, dice el autor, no tiene que ver con cuánto sabes, sino con cómo te comportas.

Para ilustrar su punto, Housel cuenta la historia de Ronald James Read. Wikipedia lo describe, para perplejidad de sus lectores, como “filántropo, inversionista, conserje y despachador de gasolina”. Read trabajó 25 años en una estación de servicio y barrió pisos en JCPenney otros 17 años. Al morir, a los 92 años, heredó a sus hijos adoptivos dos millones de dólares y donó a la biblioteca y hospital de su localidad otros seis.

Su éxito financiero no tiene ningún secreto. Read ahorró de forma consistente lo poco que podía y lo invirtió en acciones de empresas de primera categoría. Lo hizo pacientemente por décadas y sus pequeños ahorros se multiplicaron hasta convertirse en ocho millones de dólares.

La historia de Read contrasta con la de Richard Fuscone, un egresado de Harvard que, tras conseguir su maestría en negocios, trabajó como ejecutivo de Merrill Lynch, la reconocida empresa de servicios financieros. Fuscone tuvo una carrera meteórica. El éxito profesional y económico llegó tan rápido, que a los 40 años se jubiló para dedicarse a la filantropía.

Pero la crisis financiera global, que estalló en 2008, cambió todo. Lo agarró mal parado. Tenía muchas deudas, amparadas por activos ilíquidos. Cuando el mercado inmobiliario colapsó, tuvo que rematar sus casas y apartamentos a una fracción de valor de adquisición. Al final, Fuscone se declaró en bancarrota.

La diferencia en las historias Read y Fuscone se explica, en parte por la suerte, la independencia de criterio y el esfuerzo, pero principalmente por las llamadas “habilidades blandas”. De acuerdo con Morgan Housel, la clave para el éxito financiero no se encuentra tanto en saber lo que debes hacer, sino en lo que pasa en tu cabeza cuando tratas de hacerlo. Las actitudes, valores y hábitos, aquello que los clásicos llamaban “virtudes”, trazan la ruta de la prosperidad.

En veinte capítulos cortos y divertidos, Housel presenta al lector lo que llama “lecciones perpetuas” sobre el manejo financiero. Recoge los últimos avances de la economía conductual, que explica por qué los actores en los mercados financieros con frecuencia se comportan de forma irracional, y traduce estos hallazgos en historias entretenidas sobre riqueza, avaricia y felicidad.

En uno de los capítulos más interesantes, Housel explica por qué lo razonable supera lo racional al momento de realizar estrategias financieras. La clave para sostenerlas en momentos difíciles radica en admitir que las emociones tienen un papel importante en la vida real. Ver que tus ahorros de toda la vida pierden la mitad de su valor puede llevarte a tomar decisiones desastrosas en medio de una caída del mercado.

En otro capítulo divertido, Hausel analiza la relación entre la suerte y el riesgo. El éxito financiero suele llevar a confundir una cosa con la otra. Lo mismo ocurre con el fracaso, pero en la dirección opuesta. Sin embargo, la experiencia muestra que malas decisiones pueden conducir a buenos resultados y viceversa. El hallazgo obliga a una actitud escéptica ante el éxito, pero también ante el fracaso. “Nada es tan bueno o tan malo como parece”, diría Housel.

“The Psycology of Money” se tradujo al español bajo el título un tanto engañoso: “Cómo piensan los ricos” (Planeta, 2021). Quizás la idea era atraer al lector interesado en una fórmula sencilla para el éxito financiero. Pero no se confunda, es un libro basado en los hallazgos de las ciencias del comportamiento, escrito para ilustrar y entretener al mismo tiempo.

*Profesor del CIDE.

Twitter: @BenitoNacif

Benito Nacif

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El Dr. Benito Nacif es profesor de la División de Estudios Políticos del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE). Fue Consejero Electoral del Instituto Nacional Electoral (INE) del 2014 al 2020 y del Instituto Federal Electoral (IFE) del 2008 al 2014.

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