La i-revolución conlleva todas las tecnologías que han caracterizado el éxito de Apple, la cual se ha convertido en un ícono de la nueva economía, de la cultura de conectividad global. Los bienes conocidos como el iPod, el iPhone, ahora el extraordinario iPad, así como servicios como iTunes o i-TV, muestran los beneficios de la innovación.

La i-revolución es también una representación dramática del fenómeno conocido como la destrucción creativa y, además, a la velocidad del cambio. Ello demuestra la necesidad de cultivar nuevas virtudes personales y empresariales para sacar mayor provecho de la innovación, en particular, agilidad, adaptación y flexibilidad.

Son estas virtudes, naturales a un proceso de destrucción creativa inherente en los mercados, las que permitirán absorber choques externos derivados de crisis financieras o episodios de contagio, mucha más que rescates artificiales a cuenta del erario. Para países como el nuestro, tan carentes en la flexibilidad requerida para el funcionamiento de las instituciones económicas, nuevos avances tecnológicos presentan una cierta desgracia en la bendición. Al no contar con la inversión necesaria en capital humano, los nuestros no cuentan con la capacidad, y la agilidad necesaria, para absorber estas nuevas tecnologías.

El iPad, por ejemplo, llegará a combinar los mejores elementos de almacenaje de datos así como de presentación en un formato accesible, de tal suerte que todos los textos que se requieran para cumplir con un currículo educativo podrán ser presentados y acompañados con todo el soporte audiovisual y tecnológico que la imaginación permita.

Para ello, será clave contar con alta capacidad de conectividad, es decir, con ancho de banda. El espectro radioeléctrico se ha convertido en un área estratégica, más incluso que sectores tradicionales como el petróleo.

Apple, por cierto, ha vivido un tremendo auge en el valor de sus acciones, aun a pesar de los momentos complicados en la economía global, que a pesar de la recuperación, están aún muy presentes, tal como lo demuestran Grecia, España y Portugal). El valor mercado de la acción ha subido de 35 dólares hace apenas cinco años, a 260 el día de hoy. Ello significa que esta empresa vale unos 240,000 millones de dólares más que Newmont Mining, Du Pont, Kellogg, DreamWorks, Molson Coors Brewing, Tiffany & Co., Harley-Davidson, Starbucks, Netflix Inc. y JetBlue Airways, entre varias otras, ¡todas en conjunto!

¿Será este otro caso de burbuja financiera? Quizás. Más bien, la i-revolución demuestra que la innovación rinde, y rinde en serio.

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