El trabajo es uno de los campos con mayores transformaciones detonadas a partir de la pandemia de coronavirus. Como ejemplo, sugiero revise usted su caso y, aunque la experiencia individual no es la estadística nacional, resulta ilustrativo de la profundidad de los cambios, ¡y lo que falta!

Las empresas ─desde las más chicas hasta las más grandes─, tanto colaboradores como dueños, se encuentran adaptándose, buscando nuevas vías para sacar adelante sus negocios. No la tienen fácil. Si la vida de las organizaciones continuamente tiene obstáculos, la cuarentena y la nueva normalidad han acarreado retos inimaginables.

Recientemente, GoIntegro presentó los resultados de una encuesta en la que preguntó a más de cuatrocientos especialistas en recursos humanos de Latinoamérica qué tipo de beneficios, de prestaciones, son las que en este momento y en los siguientes meses los empleados más suponen valorarán. Los consultados podían seleccionar los cinco beneficios que más deseaban.

Me sorprendió encontrar que 67 de cada 100 dijeron que apreciarían que las empresas proporcionen asistencia psicológica; 66 de cada 100 quieren tiempo libre para invertir en hacer ejercicio, meditación o yoga, por ejemplo. 63/100 dijeron que quieren servicios de medicina o telemedicina; 58/100 buscan asistencia para sus finanzas personales; 56/100 quieren educación y desarrollo profesional; 48/100 servicios de alimentación. Esos fueron los aspectos más socorridos.

Me sorprendió, y después de reflexionarlo también me pareció comprensible, que en este momento valoremos apoyo para sobreponernos a los retos de una pandemia que, por si fuera poco, acontece en el marco de esta época volátil, llena de incertidumbres, compleja, ambigua. Por las siglas de estas últimas palabras, los especialistas lo han llamado momento VICA. Se requiere gran resiliencia para adaptarse a un mundo donde hay tantos elementos nuevos, que avanzan tan rápido, donde lo que hace poco funcionaba, ya no. Hoy queda más claro que “se hace camino al andar”, decía Antonio Machado.

También se entiende que busquemos estos beneficios laborales, como el deporte o la meditación, cuando ha crecido el estrés combinado con que pasamos más tiempo en casa.

El estudio de GoIntegro deja claro que los colaboradores también apreciamos los créditos directos, las prestaciones relativas al transporte, el entretenimiento, los bonos por escolaridad o los viajes. Sin embargo, y considerando que este estudio se hace a personas que cuentan con un trabajo, se aprecia cómo, a diferencia de otros momentos, en esta ocasión buscamos más calidad incluso sobre mayores ingresos directos. Tal vez, la pandemia nos ha enseñado que, subsanadas las necesidades básicas, lo importante no es sólo trabajar, sino equilibrar nuestras actividades para vivir mejor.

La opinión de los especialistas en recursos humanos invita a suponer que los beneficios que muchas empresas ofrecen, me refiero a las que no son obligadas por la ley, cambiarán: o se pierden por las dificultades económicas o se suspenden temporalmente o cambian según las nuevas exigencias.

Nos encontramos en un momento en el que se pone de relieve una estrategia que paradójicamente es tan antigua como innovadora. La clave está en las personas, en los colaboradores, en su satisfacción. En su bienestar se encuentra la clave para salir adelante.

Twitter: @VicenteAmador