En mi colaboración del pasado 25 de junio comenté sobre la forma de la recuperación en la economía norteamericana. En aquel entonces, muchos observábamos cómo los mercados de capitales despegaban con respecto a los mínimos de marzo y de hecho habían creado una recuperación con forma de “V

Mi argumento era que existía una desconexión de este desempeño de los principales índices con el desempeño en la economía, y que la idea de una recuperación que mostrara esa forma era imaginaria.

Hasta hace pocos días, algunos datos del cierre de junio parecían contradecirme. Las ventas comerciales en Norteamérica repuntaron fuertemente entre mayo y junio (17.7% y 7.5% a tasa mensual, respectivamente) para alcanzar prácticamente el mismo nivel que tenían antes de la crisis.

Asimismo, las cifras de ingreso personal agregado muestran un nivel mayor al de inicios del año y un ahorro cuatro veces más grande que el registrado en enero; mientras que el mercado de venta de casas parece no haber sufrido efectos de la crisis y presenta el mismo volumen que en enero pasado, superior a la mayoría de los registros en 2019. Claramente estos datos demuestran una “V” en su trayectoria.

Sin embargo, hay que precisar cosas y extender la observación a otras variables. En primer lugar, el repunte abrupto de las ventas comerciales tiene como principal acelerador un incremento de casi 60% en las ventas de vehículos; no se ve el mismo comportamiento en la venta de ropa, no se diga ya rubros relacionados con viajes, por ejemplo, o con equipo deportivo.

En segundo lugar, el ingreso personal incluye los montos recibidos por el seguro de desempleo y los programas de apoyo directo a la población.

Si excluimos esos recursos, el aumento del ingreso personal no llega ni a la mitad de la cifra observada entre los meses de mayo y junio.

El tema de la venta de casas usadas probablemente sea el comportamiento menos distorsionado y se deriva de la extraordinaria baja del costo de financiamiento que se observó a partir de abril.

Otros indicadores en esta semana validan la noción de que no hay tal recuperación en “V”.

El indicador adelantado del PIB que mide la Reserva Federal de Atlanta apenas registra una recuperación en el dato esperado del PIB del segundo trimestre con respecto al nivel de crecimiento del primero; la estimación es una caída de -35% aproximadamente.

Y en la semana volvió a aumentar el número de solicitudes de seguro por desempleo, dejando ver que la situación en el empleo no va en franca recuperación.

Añada a lo anterior, el escaso control que hay sobre los contagios por Covid-19 en Estados Unidos y las discusiones acerca de contener las medidas de reapertura en muchos estados importantes y es claro que no hay tal “V”.

Pero quizás la prueba más clara de que el rumbo de la recuperación no es veloz son las nuevas aprobaciones de planes de estímulo en el caso de la Comunidad Europea (CE) y la extensión del programa de apoyos en Estados Unidos que está por aprobarse.

En el caso del primero, llama la atención la disposición de las autoridades en la CE para implementar programas de ayuda con características de una expansión fiscal que anteriormente había carecido de consenso, incluso después de la crisis financiera de hace diez años.

En el caso de Estados Unidos, las autoridades no pueden permitir que expire el apoyo, que originalmente tenía una temporalidad que lo haría finalizar el 31 de julio y en donde es evidente que en estos momentos se necesita su prolongación.

La recuperación en forma de “V” en la economía sigue siendo imaginaria. Los mercados parecen reconocerlo tibiamente en las jornadas recientes, pero en general, seguiremos viendo las distorsiones creadas por la persistencia de tasas de interés muy bajas y la presencia de programas de apoyo gigantescos por parte de los gobiernos en el mundo desarrollado.

*Rodolfo Campuzano Meza es director de Estrategia y Gestión de Portafolios de Invex.

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